¿Cómo tratamos a nuestros hijos?

¿Qué pregunta no? seguramente no nos detenemos un segundo a evaluarlo o siquiera a cuestionarlo, damos por hecho que a nuestros hijos hay que tratarlos simplemente como “hijos” con dureza, con premios y castigos, como en una dictadura donde prima la autoridad y la obediencia sin compasión y con ausencia de amor.

Quiero darles tres puntos que me parecen respetables para tener un balance entre la severidad y la bondad para así crear una relación en armonía con ellos.

-El Amor

Siempre hago énfasis en el amor a la hora de tratar a nuestros hijos y me atrevo a decir que la relación interpersonal con ellos viene desde (el momento de) la procreación, y me dirán qué es una locura lo que estoy diciendo, pero no lo es.
Los pensamientos a nivel semilla en ese momento son una manera no potencializada de sus deseos, de su energía, que luego los vamos a ver plasmados en la realidad cuando ellos salen al mundo exterior, solo que en el camino, agobiados por la rutina de la nueva dinámica de nuestros hijos, lo olvidamos y la armonía que visualizábamos en el amor antes de traerlos al mundo se ve reemplazada por las emociones que nos traen las desveladas,el cansancio, la falta de paciencia , los pañales, la rutina de madre primeriza, de no saber qué hacer con el tiempo, ni de nosotras mismas , ni de nuestros esposos, y lo único que tenemos es más fastidio que la suavidad de la dulzura y no quiero decir que estas emociones no sean reales o lógicas con lo que vivimos, pero no deberíamos permitir que esas emociones sean la fuente que nos mueva a la hora de hablar o tratar a nuestros hijos.

Oímos hablar que las madres hacemos grandes sacrificios por nuestros hijos, como por ejemplo dejar de estudiar, trabajar el doble, limitarnos en gastos en fin… pero para mí existe un tipo de sacrifico más difícil y es el sacrificar la emoción visceral que nos activan las situaciones externas de nuestro día a día y poner por encima el amor, y a dónde voy con esto? que cuando el amor nos abandona y nos posee la ira, la impaciencia, la impotencia, la frustración, gritamos a nuestros hijos, los golpeamos, los tratamos con mucha violencia, somos muy severos con ellos y la compasión se esfuma al momento de una corrección o castigo.

-El Respeto

Cuando uno es chico los padres siempre nos dicen “Usted tiene que respetarnos” y sí, es cierto, uno debe respetar a los padres, de hecho, es un mandamiento ordenado por El Creador para cualquier religión, y no se discute, pero si hay una diferencia entre “debes” y “tienes” y aquí el punto no está en discusión si se respeta o no a los padres No, ¡ojo!! es muy delicado porque mi idea aquí es, en el énfasis de como enseñamos el respeto.

El primer contacto, la primera relación que el niño tiene con el mundo es con sus padres y esa manera como aprenden a respetarlos a ellos, la toman de modelo para respetar a los demás.

El mensaje no debería ser de obligación, de imposición, sino de amor de consideración y valoración.

Respetemos a nuestros hijos, hagámosles sentir que son valorados, que nazca en ellos el respeto desde el amor, escuchémoslos, démosle su lugar.

-Mi Pertenencia “Mío”

Las madres siempre nos referimos a los hijos como “mío” … ¡Mi hijo, obvio!!! es mío no es de nadie más!! y siempre lo expresamos hasta para hablar; por ejemplo: qué le hicieron a mi hijo? “ME” lo dejaron llorar?, “ME lo golpearon?, “ME lo dejaron solo?, él ME es mío, no decimos. ¿Qué LE hicieron?, ¿Quién LE pego?, ¿No LO cuidaron? ¡se dan cuenta, aquí hay algo muy clave!! ¡es mi posesión, es mío, de mi propiedad y de esa misma forma los tratamos como si fueran algo, como una cosa que está en mi poder, a mi disposición, bajo mi dominio por lo tanto el hijo tiene que actuar, pensar, sentir, hablar, comportarse como yo digo y quiero, porque es mioooooo!!!

Y aquí hay algo que es muy difícil para los padres entender, la idea de que los hijos al final no son nuestros, como todo lo que hay en este mundo. Los hijos son del creador. Él nos los da para crecer espiritualmente y en otra ocasión profundizaremos en esto, pero si saliéramos de ese mío y pensáramos que son prestados como dice el dicho “ Los hijos son prestados” o como hacen los abuelos que son solo amor con los nietos y nunca son agresivos, ni violentos, porque como ellos no sienten que son de ellos, sino que son prestados!!! entonces los abuelos tratan a los nietos en libertad, sin gobierno, ni dictadura, los abuelos los escuchan, les permiten ser auténticos, conversan con ellos, son libres.

Al tratar a nuestros hijos como seres humanos independientes, con amor, despertando en ellos el valor, el respeto, la autenticidad de su ser, tendremos no solo relaciones positivas con nuestros hijos, sino que ganaremos unos hombres del mañana seguros, libres, capaces de construir una personalidad sólida, con coraje para enfrentarse al mundo en el amor para con los demás.

El balance de la disciplina, la guía para nuestros hijos está en el amor.

todo lo mejor!!!

Si tienes algo que preguntarme o algún comentario que compartir, puedes hacerlo usando el hashtag:
#ElBlogdeMaritzaRodriguez

¡Los quiero y hasta la próxima!!!

Maritza

Categorías: Blog

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5 Comments

  • Reply
    LEONORA ALVAREZ ROSARIO
    23 mayo, 2017 at 10:17 am

    ¡BUENOS DÍAS MI MARITZA BELLA! … QUÉ LINDO QUE HAYAS TRAÍDO ESTE TEMA PARA EL BLOG. PIENSO QUE ERA NECESARIO TRATAR MÁS A FONDO ESTE TEMA, PUES HAY MAMÁS QUE CONFUNDEN EL TÉRMINO “DISCIPLINAR” CON “MANDATO U ORDEN”, INCLUSO UTILIZAN EL “CASTIGO” PARA DIZ QUE DISCIPLINAR AL NIÑO PARA QUE ME RESPETE COMO MAMÁ, ERROR. ESTE ARTÍCULO DEL BLOG ME HACE RECORDAR UNO DE TUS VIDEOS DONDE NOS DICES QUE ES IMPORTANTE QUERER Y TRATAR A LOS HIJOS CON AMOR DE ABUELA Y NO CON AMOR DE MAMÁ, PORQUE EL CONCEPTO GENERAL DE LA MAMÁ ES DE EDUCAR CON DISCIPLINA, CON REGAÑOS, DE DECIRLES NO HAGAS ESTO O LO OTRO, MIENTRAS QUE LAS ABUELAS CONCIENTEN, MIMAN, QUIEREN CON MÁS LIBERTAD Y SIN CONDICIONES. ESTOY EN TOTAL ACUERDO CONTIGO MI QUERIDA MARITZA, QUE EL AMOR A LOS HIJOS COMIENZA EN EL PROCESO DE LA PROCREACIÓN. DESDE EL MOMENTO DE LA CONCEPCIÓN EL BEBÉ COMIENZA A RECIBIR TODA ESA ENERGÍA, SENTIMIENTOS Y ACTITUDES DE COMPORTAMIENTO QUE PROVIENEN DE MAMÁ. ¿POR QUÉ? PORQUE MIENTRAS EL NIÑO SE ESTÁ GESTANDO Y FORMANDO ATRAVÉS DEL CORDÓN UMBILICAL YA EXISTE ESA CONEXIÓN ENTRE MAMÁ Y EL BEBÉ, POR LO QUE TODO LO QUE HACEMOS Y SENTIMOS EL BEBÉ RECIBE ESA INFORMACIÓN Y VIBRACIÓN. CADA NIÑO AL MOMENTO DEL NACIMIENTO TIENE SU PROPIA INDIVIDUALIDAD Y PERSONALIDAD; Y AUNQUE ES CIERTO QUE LOS PADRES, TANTO MAMÁ COMO PAPÁ, LE DAN LA ENSEÑANZA DE VALORES, EDUCACIÓN Y UNA BASE EMOCIONAL Y ESPIRITUAL, ESTA BASE SÓLO SE FORTALECE CUANDO EL INGREDIENTE PRINCIPAL ES EL AMOR. ES NORMAL QUE LUEGO DE QUE UNA MAMÁ DA A LUZ A SU BEBÉ, MÁS AÚN CUANDO SON PRIMERIZAS, SE GENERAN UNA SERIE DE EMOCIONES, SENTIMIENTOS Y PREOCUPACIONES QUE SE PUEDEN VISUALIZAR EN UN PRINCIPIO COMO “CAOS” PORQUE LA PRESENCIA DE UN NUEVO INTEGRANTE DE LA FAMILIA NOS RESTA TIEMPO PARA REALIZAR OTRAS A LAS QUE ESTÁBAMOS ACOSTUMBRADAS O PROGRAMADAS, PERO NO ES ASÍ. EL SECRETO ESTÁ EN BUSCAR ESA CONEXIÓN INTERIOR CON EL CREADOR PARA MANTENER UNA MENTE CLARA Y DESPEJADA, LIBRE DE EMOCIONES EXTERNAS PARA ENCONTRAR EL BALANCE Y SERENIDAD PARA ENTRAR EN EL MUNDO DE LAS RESPUESTAS Y SABER QUÉ HACER EN DETERMINADO MOMENTO DE ACUERDO A CADA UNA DE LAS SITUACIONES QUE SE NOS VAYAN PRESENTANDO. EL AMOR ES LA ENERGÍA Y FUERZA QUE MUEVE AL MUNDO, Y CUANDO NOS DEJAMOS IRRADIAR POR ESA ENERGÍA ROSADA DEL AMOR, TODO A NUESTRO ALREDEDOR SE TRANSFORMA Y TODOS LOS PUENTES DE COMUNICACIÓN SE TRANSFORMAN EN AMOR. EL RESPETO ES UNA FORMA DE EXPRESIÓN DE AMOR HACIA LOS HIJOS, PERO LA DIFERENCIA ES CÓMO LE ENSEÑAMOS EL RESPETO A NUESTROS HIJOS. HAY UN VIEJO DICHO QUE DICE “POR LAS BUENAS ME LLEVAN A DONDE SEA”. LO MISMO SUCEDE CON EL TRATO A LOS HIJOS AL MOMENTO DE ENSEÑARLES EL RESPETO. EN TODA DISCIPLINA DEBE PREDOMINAR EL AMOR. PARA DISCIPLINAR NO HAY QUE CASTIGAR, NI MUCHO MENOS PEGAR O MALTRATAR. LA MEJOR MANERA PARA LOGRAR QUE EL NIÑO RESPETE ES CON CARIÑITOS Y MUESTRAS DE AMOR. DE ESTA MANERA EL NIÑO SE SIENTE QUERIDO Y DE QUE TANTO MAMÁ COMO PAPÁ RESPETAN SU PODER DE DECISIÓN SIN DAÑAR SU AUTOESTIMA, SENTIMIENTOS, PERSONALIDAD Y FORMACIÓN INDIVIDUAL. LOS HIJOS SON UN PRÉSTAMO DEL CREADOR PARA PERMITIRNOS CRECER Y EXPANDIR SU LUZ INTERIOR, PARA DESARROLLARNOS EN TODOS LOS ASPECTOS, APARTE DE VIVIR EXPERIENCIAS NUEVAS Y COMPRENDER LA IMPORTANCIA DE ESA EXPRESIÓN DEL AMOR Y ENSEÑARLES A ELLOS EL AMOR AL PRÓJIMO EN SU ENTORNO Y HACIA LA HUMAIDAD, NO SON UNA PERTENENCIA NI MUCHO MENOS UNA PROPIEDAD, SON SERES HUMANOS CON EL DERECHO DE SER Y SENTIRSE LIBRES DE REALIZARSE, DE EDUCARSE, DE CRECER, DE FORMARSE, DE CREAR SU PROPIO DESTINO. ¡GRACIAS MARITZA … POR REGALARNOS DE TUS EXPERIENCIAS Y DARLES A LAS MAMÁS HERRAMIENTAS Y UNA NUEVA VISIÓN DEL TRATO Y DISCIPLINA CON SUS HIJOS A TRAVÉS DEL AMOR! ¡EL CREADOR TE BENDIGA MUCHO, A TUS GEMELITOS Y A TODA TU FAMILIA … ÉXITO EN TUS FUTUROS PROYECTOS! BESITOS Y ABRAZOS DE TU FAN SIEMPRE #TeamMaritza DE SANTA ROSA, BAYAMÓN, PUERTO RICO (12:20 PM) #ElBlogDeMaritzaRodríguez, #MaritzaActriz, #MaritzaMamá, #MaritzaEspiritual, #MaritzaRodríguezFans, #AmarEnConciencia, #LosMintz, #Mexico

    • Maritza Rodríguez
      Reply
      Maritza Rodríguez
      26 mayo, 2017 at 3:41 pm

      Hola Leonora, agradezco profundamente que me escribas y que me apoyes, un abrazo!

  • Reply
    Mariluz
    25 mayo, 2017 at 5:08 am

    ¿ Qué padres piensan que DAN POR HECHO que a los hijos hay que tratarlos con dureza,sin compasión y sin amor ? Eso, querida Maritza , se llama MALTRATO, y aquí en mi país, España,el maltrato está penalizado. Asuntos sociales te quitan los hijos al menor maltrato. Todos los padres en su sano juicio, traen al mundo a sus hijos con MUCHO AMOR….como tú trajiste a los tuyos. ¡¡¡¡ exactamente igual !!!

    ¿Te das cuenta de lo que has publicado? LOS MALTRATAMOS, LOS GOLPEAMOS CON MUCHA VIOLENCIA…UUUFFF ¿ Tú has perdido el control con tus hijos de esa manera ? Seguro que dirás: yo, nooooo!! entonces ¿porque das por hecho que los otros padres sí lo hacen? mas aún! ..si tú tienes conocimiento de que padres maltratan a sus hijos de esa manera, tienes que denunciarlo!

    Que a los hijos hay que educarlos con AMOR , está mas que claro! y el ” DEBES” no está reñido con el “TIENES” en la educación de los hijos. Hay que explicarles con AMOR Y CARIÑO, EL ” DEBER” y el ” TENER” Los límites los ponen los padres… unas veces “deben” y otras “tienen”…porque forma parte de la educación, que es la obligación de los padres….del papa y la mama….y hacerlo con AMOR, CARIÑO Y RESPETO. Ahí está el trabajo arduo. El poner límites no significa dictadura.

    El ” ME” es algo cultural. Si más. Son formas de hablar de diferentes culturas, y no hay que darle mas importancia. Nadie es propiedad de nadie, sino de si mismo.
    El Creador, te ha dado hijos, para que los eduques en amor y respeto, para cuidar su creación, ¡¡ que por cierto!! lo estamos haciendo muuuuy mal!! y esto no es de mi cosecha…lo dice el primer libro, GÉNESIS.
    Dices que a los hijos hay que tratarlos como como lo hacen los abuelos. Y yo, digo, que NO. ¿ Por qué ? porque los abuelos no educan con amor….consienten con amor!! que es muy distinto !! Y debe de ser así!… porque educar y guiar con AMOR a los hijos , le corresponde a los padres obligatóriamente. Hay casos, que por determinadas circustancias los abuelos han tenido que criar al nieto, y lo han tenido que hacer como si sería un hijo, ¿por qué ? porque hay que educarlo, no consentirlo. Dos términos muy distintos.

    Los hijos dejarán a su padre y a su madre. Ley de vida.

    Y por último. Se puede EDUCAR CON AMOR o CONSENTIR CON AMOR. Los resultados finales son muy distintos.

    EDUCAR CON AMOR va encaminado a ser una persona de provecho, respetuosa y amorosa. Todo con su propio carácter.

    CONSENTIR CON AMOR va encaminado a ser una persona egoísta y sin escrúpulos. Son “mi yoyo” mi mi, yo yo.
    Como todo en la vida…todo está, en conseguir y mantener el equilibrio.

    Lo que tú publicas en tú blog… son artículos para reflexionar…no reflexiones..!! que es muy distinto!! artículos en los que se puede estar de acuerdo o no. Y como verás, con este articulo, me tienes bastante enfadada. Y que des énfasis al amor…me parece muy bien!! pero la sensación que me estás dando a mí personalmente, es que sientes dentro de ti, un miedo escondido, que eres incapaz de ver y sacar. Y te invito, a que vuelvas a leer nuevamente este artículo para que veas las barbaridades que has dicho. Porque no todo vale!! no -todo- vale!!!!
    Te deseo todo lo mejor de corazón. !! De verdad!!

  • Reply
    Irina Dragomirova
    29 mayo, 2017 at 2:07 pm

    ¡¡¡Corazón hermoso al fin puedo conectar contigo por aquí también!!! ¡No sabes cuánto extrañaba hacerlo! ¿Qué era de mi vida sin tus blogs y sin ti en general Maritza? Ni idea la verdad, pero le agradezco infinitamente al Creador por tanto. Siento mucho manifestarme tan tarde, por eso te había expresado mis motivos de ello. Pero aquí estoy, siempre voy a regresar sea cuando sea nunca lo dudes. Poder retroalimentarte aunque sea con algo y sobretodo envolverte con mi amor me llena inmensamente créeme!! Bueno, y dicho esto, entremos ya en temario. “¿Cómo tratamos a nuestros hijos?” Una pregunta que da mucho para pensar como tú dices sin lugar a dudas. ¿Sabes qué pienso yo también? Que los seres humanos simplemente no nos cuestionamos este tipo de cosas y muchas otras que son relevantes como esta tampoco. Esto Mari sucede porque todos nosotros nos guiamos por la vida con fórmulas como por ejemplo “Lo que es, es” o “Lo que está fundado cultural y socialmente, no está en tema de cuestión”. Es decir, digamos que es como algo fijado, bastante diría yo, como una verdad evidente que no tiene posibilidades ni necesidad de ser llevada al ámbito de la reflexión, cuestión y de más. Como tú misma expresas, cómo tratamos a nuestros hijos, pues como hijos. Cómo tratamos a los padres, profesores…pues como se trata a los padres y a los profesores. Y claro, después estamos esas personas como tú y yo que a este tipo de respuestas no les vemos ni pies ni cabeza. Totalmente incompletas, superficiales, sin argumentos de por qué se les trata así y no asá, etc. Y realmente, en el caso de los hijos que es el que estamos abarcando en este escrito, el tratamiento prototípico que nosotros guardamos en mente es básicamente el que estás describiendo, uno reflejando obediencia absoluta como sea, autoridad parental, nivel de superioridad por parte de los padres, premios y castigos…y en nuestro afán de incluir estos elementos en nuestra rutina de tratamiento hacia los hijos, tendemos a olvidarnos de otros que son los verdaderamente esenciales, unos que presentan un tipo de tratamiento desde otra perspectiva totalmente diferente, poniendo un énfasis mayor a los sentimientos y a los lazos afectivos que a cualquier otra cosa. Voy a hacer una reflexión sobre cada uno de los puntos que muestras en tu escrito.
    Empecemos con el primero, EL AMOR: Personalmente haré un doble énfasis sobre tu propio énfasis ya que pienso que el amor siempre, SIEMPRE, será ‘el camino de la gloria’ por así decirlo a la hora de moldear un tratamiento adecuado para los hijos o para cualquier otra acción que llevemos a cabo en esta vida. Definitivamente la conexión entre una madre y un hijo se origina y comienza a desarrollarse desde el momento en que sabemos de su existencia, sin necesidad de que esté literalmente sobre la faz. Las personas estamos acostumbradas a visualizar absolutamente todo en términos físicos, y si los hijos todavía no forman parte de la fisicalidad universal, solemos reducir la importancia de este contacto interpersonal con ellos, alegando que todavía no tienen canales propios para transmitirnos de una forma tan clara sus deseos y pensamientos como mencionas, y que ya cuando sean “oficialmente” seres humanos, entonces nos ocuparemos de descifrarlos mejor. Pero como en todas las situaciones de la vida, vendrán nuestras queridas emociones a darnos su visita especial, sin previo aviso. Y aquí me estoy refiriendo obviamente a las emociones tóxicas, porque las demás bienvenidas sean en abundancia. Cuando las emociones negativas llegan, si por ellas fuera se quedarían por tiempo ilimitado. Ahora, una vez más, somos nosotras quienes decidiremos cuándo es su tiempo de marcharse cuéstenos el trabajo que nos cueste. El principio muchas veces puede ser muy diferente al resultado final. ¿Qué quiero decir con esto? Que las madres cuando piensan en la idea de tener un hijo, siempre veremos una cara de alegría y llena de emoción. Pero pienso que no nos preparamos emocionalmente para cuando ya llega el momento de recibir todo el pack, aparte del bebé en sí, y nos falta poder de voluntad y fortaleza en gran medida. Para las emociones lo más sencillo del mundo es controlarnos a su antojo, como si fuéramos sus juguetes y estas con el mando de control absoluto. Para el ser humano, aun sabiendo que dejarse llevar por ellas nunca trae buenas consecuencias, el hecho de absorberlas puede resultar tan fácil como parpadear. O mejor dicho, dejarse absorber por las emociones de la rabia, la impaciencia, la queja, la frustración, etc. Crearnos una bonita imagen, una ilusión, no nos cuesta absolutamente nada. Pero como siempre, nosotros en la superficie, sin observarlo todo. Está claro que todas las madres saben perfectamente que les tocará desvelarse, cambiar pañales, ser flexibles…pero una cosa es saberlo, y otra muy distinta vivirlo y aplicarlo con tus hijos. Y precisamente por el hecho de no haber examinado a fondo estas circunstancias que estarán presentes sí o sí, en un momento dado sentimos que nos hundimos y en ese mismo instante también nos alejamos cada vez más y más del amor y la armonía. Estos dos no son compatibles con las emociones negativas en ningún caso. Lo más triste de todo es que a menudo somos inconscientes de que nos hemos distanciado de ellos. Esta distancia no solamente radica en nosotras como madres, sino especialmente en nuestros hijos cuando comenzamos a descargar esta energía dañina acumulada sobre ellos. ERROR!! Todas estas emociones serán muy potentes, pero concuerdo totalmente contigo en que JAMÁS debemos permitir que se conviertan en nuestra fuente principal de tratamiento hacia los hijos, por mucho poder que posean. Por eso recalco nuevamente que debemos trabajar en nuestra fuerza de voluntad, nuestra fortaleza interior pero en especial, en el poder del corazón, que ese sí que no lo supera ningún otro! Y sí, este probablemente sea el sacrificio mayor por nuestra parte, y no solo cuando seamos madres, sino a lo largo de nuestra vida con todas nuestras relaciones y situaciones en la vida. Tenemos que generarnos una fórmula específica en la cuál el amor siempre sea el resultado final, no una emoción, mucho menos una tóxica en todos los sentidos. Y Maritza, compartir contigo esta “locura” que expones personalmente solamente me convence cada día más de que esta es la forma más evidente de la cordura. Me encanta muchísimo hablar contigo porque siento que siempre me vas a entender a la perfección, así como yo lo hago también. Las personas que no le ven sentido alguno a la locura, es porque si quiera hacen el intento de mirar más allá, recuerda esto siempre bella.
    Segundo punto, el RESPETO: Antes que nada quiero acentuar la connotación biunívoca que debería de presentar siempre este concepto. Es decir, una relación basada en el respeto, en este caso con el hijo, se compone de dos miembros, no de uno porque sea la madre o el padre, infravalorando al niño, por eso mismo, por ser un niño (otro argumento muy “convincente” por parte de los seres humanos). El respeto por tanto es algo mutuo, y se manifiesta en la misma medida por ambas partes, el que los hijos mostrarán por sus padres, y viceversa. Si erradicamos el término de ‘autoridad’, situar ambas muestras de respeto al mismo nivel no debería de resultarnos algo complicado. Es más, en un principio tendría que ser lo más normal. Ahora, si hablamos acerca de cómo enseñar este mismo respeto, las respuestas como siempre serán a través del amor y el ejemplo. Como he mencionado previamente, al tiempo que erradicamos la autoridad, haremos exactamente lo mismo con la imposición. Estas dos van de la mano. Si decidimos cortarlas de raíz, necesariamente desaparecen ambas, no solo una de ellas. Cuando no estemos reflejando un tipo de respeto desde un escalón superior o con palabras imperativas de obligatoriedad, entonces es que podremos enseñarle a los hijos a mostrarlo desde el amor, y no del temor. Nos respetaremos mutuamente porque nos amamos, porque nos nace hacerlo, porque deseamos conectar y estrechar nuestros vínculos. No porque toca hacerlo, porque son las normas generales, porque si no me pegan, etc. Demostrémosles en todo momento que no existen tales niveles de superioridad e inferioridad, que somos iguales, que nosotros también los respetamos, que son sumamente valiosos y que su palabra tiene derecho a voz.
    Por último, el posesivo MÍO: Este pronombre me recuerda tanto al ego que nos da unos aires de superioridad, de querer controlarlo y manipularlo todo a nuestro antojo. Sin duda pienso que están muy estrechamente relacionados ambos. Con el YO y el MÍO ya nos sentimos unos dioses totales! Y consideramos que todo deriva de nosotros (incluyendo personas), está bajo nuestro control y sobretodo, jamás podrá desprenderse de nosotros. ¿Nos estamos dando cuenta de la manera en que estamos conceptualizando al ser humano? ¿Somos conscientes de la categoría que le estamos asignando a los hijos, una de objetivización absoluta? Si empleamos el “MÍO” constantemente, no, no somos conscientes realmente. Y por eso ya es momento de aprender a serlo, y dejar a un lado todos estos hilos que siempre remiten a nuestro YO de alguna u otra manera. Confundimos la idea de que el hecho que estén bajo nuestra tutela equivale a que son de nuestra propiedad, y que por tanto sus maneras de hablar, pensar, percibir…se basarán en aquello que nosotros queremos que digan, piensen, perciban. Wow esto es bastante fuerte!! Siento como si estuviera hablando de un enfoque mecánico sobre el ser humano. Esto es como cuando muchos padres les dicen la típica frase a los adolescentes de “Mientras vivas bajo mi techo, harás lo que yo te diga, quieras o no!” Además de ordenar severamente, se les trata como objetos que carecen del derecho de opinión. En el caso de niños pequeños, “qué sabrán ellos lo que tienen o no tienen que hacer”. En el caso de adolescentes, “estos no saben nada de la vida”. Y yo ahora nos pregunto a nosotros los adultos: “¿Qué es exactamente lo que sabemos nosotros acerca de la vida? ¿Realmente distinguimos lo que está bien de lo que está mal?” La única verdad aquí es que TODOS somos unos inexpertos de la vida, unos con más lecciones aprendidas, y otros con menos, pero inexpertos al fin y al cabo. Si realmente supiéramos hacer esta distinción, para empezar no trataríamos a los hijos como objetos, propiedad de uno y que su obligación más importante es acatar nuestras órdenes. Te doy totalmente la razón cuando afirmas que debemos salirnos de ese círculo que solamente nos confiere a nosotros mismos y comprender el hecho de que en nuestro hogar universal nada ni nadie es de nadie, porque si fuera solamente por los padres, los hijos ni si quiera existirían, así de simple. Así es, los abuelos les brindan a sus nietos otro tipo de trato, y los observan desde otra perspectiva totalmente diferente, y vaya que si hay una gran diferencia!!! La percepción es clave! Enfatizo también tus últimos aspectos en los que cambiemos realmente nuestra perspectiva para con los hijos al permitirles ser unas almas completamente libres, que puedan desarrollar y extender sus alas sólidamente, para cuando emprendan su vuelo un día, lo hagan con toda la potencialidad y firmeza del mundo!! Dejémosles ser, deleitémonos con su esencia, exploremos sus mundos, conozcamos su paraíso interior, y sobretodo, mostrémosles día a día el poder y el efecto tan único y maravilloso que puede tener el amor ahí donde sea esparcido. Amemos a nuestros hijos, y fascinémonos al observar después la manera tan bella en que aman ellos también!! Será una maravilla!
    Bueno, mi tan preciada amiga, llegó la hora de despedirse por el momento aunque me podría quedar aquí por siempre. Nuevamente me disculpo por no haber tenido la oportunidad de escribirte aquí hasta el día de hoy. Realmente me acostumbré a hacerlo el mismo día con toda la emoción, y cuando llegan momentos en los que no puedo, se siente muy raro sí. Pero bueno, lo importante es que pude leer tu magia una vez más, y que pude también dejarte otro pedacito de mi alma con la inspiración del Creador. Te quiero muchísimo y te aplaudo fuertemente por ser una mamá espiritual tan repleta de amor!!! Pido luz para tu ser en todo momento! Abrazos y bendiciones para ti, los solecitos, tu esposito, tu mami, tus hermanos…para todos.
    GRACIAS por tantas bellezas siempre hasta la próxima soñada 💚💚💚

    • Maritza Rodríguez
      Reply
      Maritza Rodríguez
      2 junio, 2017 at 9:44 am

      Que bellas palabras, gracias por tanto apoyo,
      un abrazo y todo lo mejor!!

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