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LA ROSA Y EL SAPO

Había una vez una rosa roja muy bella, se sentía de maravilla al saber que era la rosa más bella del jardín.
Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos. Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro, y que era por eso, que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto le ordeno al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo: Esta bien, si así lo quieres.
Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos.
Le dijo entonces: Vaya que te ves mal. ¿Que te pasa?
La rosa contestó:
Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual.
El sapo solo contestó:
Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín.
Autor Desconocido

Moraleja:

Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más que ellos, más bellos o simplemente que no nos “sirven” para nada.
Dios no hace a nadie para que sobre en este mundo, todos tenemos algo que aprender de los demás o algo que enseñar, y nadie debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual ni siquiera estemos conscientes.
¡Hasta la próxima, amigas!!!
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Besos,
Maritza.

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¿Cómo tener paciencia?

El concepto de la paciencia no lo tenemos claro, la definición en el diccionario dice: Es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algún bien.
Y ¿cómo adquieres tú una actitud?, te la inyectan, la aprendes en la escuela, en la universidad, o ¿dónde? ¿Cómo vas adquiriendo esa virtud de la paciencia? Definitivamente yo he descubierto que se aprende observando, ¿Dónde lo empiezas a observar? En los padres. Porque no hay un libro, no hay una institución, no hay una carrera específica donde vayas a estudiarla, es algo que tú adquieres observando.
Desde pequeños observamos todo lo que pasa a nuestro alrededor en nuestras casas y ahí es donde aprendemos todo básicamente, una de esas cosas es la paciencia, no hay otra manera, entonces ¿qué pasa si lo que yo aprendí de mis padres es que la paciencia no existe? ¿Que lo normal y lógico es la impaciencia?, ¿Cómo corrijo eso?, ¿Cómo adquiero esa nueva actitud? ¿Cómo hago? De las situaciones adversas que nos pasan, por ejemplo, cuando estamos haciendo la cola de un banco, vamos a pagar algo y no hay sino una persona atendiendo y ya estamos alterados, cuando hacemos la fila en los aeropuertos o en un semáforo, o simplemente en un consultorio y tuvimos que esperar más, explotamos todo el tiempo, pero si nosotros abrazamos esas situaciones, y dijéramos: estamos aquí en la fila vamos a relajarnos, respirar y tomarlo con tranquilidad, empezamos a entrenarnos para adquirir esa nueva actitud en nuestras vidas, como cuando vamos al gimnasio, levantamos la pesa varias veces y el músculo se fortalece, es exactamente eso, cuando estamos haciendo fila, cuando tenemos una cita equivocada, cuando el niño llora, esos son simplemente oportunidades para nosotros incrementar ese músculo y fortalecerlo.
Hay una frase muy bonita que la gente comenta mucho y es “Los hijos son nuestros grandes maestros” y es muy cierto, por ejemplo cuando tenemos un niño que no quiere dejarse cambiar y por mucho que lo intentamos él no se deja y empezamos a enojarnos es cuando debemos recordar que es nuestro maestro, porque nos está ayudando a desarrollar la actitud de la paciencia. Acá unos pequeños tips que les van a ayudar a tener calma y mantener la paciencia: Respirar, nos ayuda a tomarnos unos segundos y serenarnos, segundo reír, nos ayuda a salirnos de ese estado de impaciencia y otro orar, eso nos ayuda poco a poco a cambiar y a ganar la paciencia.
Una de las cosas que siempre dicen es: uno no puede ser así, es imposible, es lógico que uno pierda la paciencia, no somos robots; ahí está el punto, “una mentira repetida mil veces se vuelve una gran verdad”, entonces si ustedes no creen que es posible tener paciencia, nunca la van a tener, porque deben pensar que es posible ese camino, que es posible tener paciencia y adquirir esa nueva naturaleza, convéncete que es posible tener paciencia en tu vida, y aprovecha las oportunidades, las vicisitudes que te pasan, las circunstancias y tómalas como esas grandes oportunidades, no las rechaces, no pelees con ellas, ese es el consejo que yo les doy, y lo que me ha servido para ser una mujer, esposa, madre con paciencia y en todas las otras versiones que conocen.
¡Hasta la próxima, amigas!!!
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Maritza.

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¡no hacer nada!!

Pensar que no hacemos nada nos traduce a que somos inservibles, que no producimos, el problema de “No hacer nada” es que nos sentimos culpables; porque para nosotros el movimiento es sinónimo de utilidad, de que actúas, de que vales y eres alguien. Nos hemos acostumbrado a estar activos constantemente que nos cuesta detenernos sin que aparezca la ansiedad, la frustración o la culpa.

Ese paradigma hay que cambiarlo, ya que está en nuestro subconsciente y se nos activa cuando nos mandan a descansar. Cuando se nos da esta oportunidad de darnos tiempo para nosotros, no lo sabemos utilizar, ¿por qué? Porque no nos lo enseñaron, por eso funcionamos así.

A mí creo que me pasaba o tal vez aún me sigue pasando, ustedes me conocen que si no estoy ocupada me invento algo para estarlo. Estar sin hacer nada es algo que no sé hacer. Y aún sigo con eso que vaina. pero de lo que, sí estoy segura, es que lo llevó trabajando hace años, porque hay que detectarlo y trabajarlo.

Debemos trabajar no sentir culpa por estar quietos, por poder dormir hasta tarde, por estar recostados en un sofá leyendo un buen libro, por simplemente disfrutar de una puesta de sol sin pensar en nada más, por dedicarte tiempo para ti o curarte de una molestia, por pasar tiempo en pareja o con la familia, por tomar un baño caliente, o por simplemente, darte el capricho de no hacer nada.

Una cosa es trabajar para construir, pero a veces el mundo no se acaba si tomamos las cosas como son, si tenemos el tiempo para no hacer nada ¡hagámoslo!!!! ¡No hacer nada es parte también del hacer!!!
Parecemos caminando en caminadoras de ejercicio y estamos en el mismo lugar solo que la percepción del movimiento nos hace creer que avanzamos, pero no, estamos ahí donde empezamos.

Callemos la voz que nos atormenta y mejor identifiquemos que el descansar y reposar también nos permite avanzar y en la pausa está la recarga, el aprendizaje para cambiar la ruta del camino, es posible que esa parada nos ayude más, que correr sin ver que estábamos por el camino equivocado.
Nos puede servir para ser más creativos, ver la solución a algo que nos preocupa y que con las agitaciones del día a día no la vemos, de conocernos a nosotros mismos.

Tomémonos el tiempo para no hacer nada, por voluntad propia o simplemente porque debemos guardar reposo, esto nos ayudará a recargar nuestras baterías, a ser más productivos, creativos y concentrarnos mejor y nos ayudará en nuestro trabajo, en nuestros estudios y en otras áreas de nuestra vida.

¡Hasta la próxima, amigas!!!
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Maritza.

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me estoy estancando!!

El tema que voy a tocar hoy es ¿cómo desanclarnos? Como ustedes yo he tenido la sensación de que estoy estancada, de que estoy paralizada, de que las cosas no salen, de que no sé qué hacer y uno empieza a entender que cuando instalas la fórmula de causa y efecto, uno es el responsable, que hay que cambiar el rol y salirse de la víctima y tomar la responsabilidad.
La vida no es aleatoria, la vida no está marcada por alguien que nos tiene que dar castigos o dar glorias; en muchas culturas nos enseñan, que hay que hacer las cosas bien, que hay que ir por el buen camino, que hay que portarse bien, que hay que ser honesto para que nos vaya bien. Y hacemos todo esto y vemos que no avanzamos y nos preguntamos ¿por qué? si yo soy bueno y no le robo nada a nadie ¿por qué no avanzo?, no es porque el cosmos y el universo, están conspirando para que nos vaya mal en la vida o que estemos anclados, empecemos por cuestionarnos, por preguntarnos, ¿por qué estoy estancado?, ¿qué no estoy haciendo? ¿Qué estoy dejando de hacer? ¿Por qué estoy viviendo en el efecto? ¿Por qué no soy la causa? Vivimos inconscientemente actuando como locos y no sabemos que a lo mejor esto es el resultado de algo.
Uno de nuestros grandes problemas es no tomar riesgos, ¿por qué no tomamos riesgos? ¿por qué no nos movemos? Porque como no sentimos la seguridad de lo que va a pasar y hacia dónde vamos, entonces no nos movemos, es mejor estar aquí, y solo repetimos esta frase ¡salirnos de nuestra zona de confort!, porque está chévere, porque está de moda y porque se usa en las redes #salirdenuestrazonadecomfort , pero ¿por qué no la aplicamos?, pongamosla en práctica de verdad, sé que es bien difícil porque a veces nos aferramos a una falsa seguridad, ya que es lo que nos han dicho y nos han enseñado, “como yo ya sé”, “ yo ya me la sé y le estoy ahorrando el camino”, “váyase por aquí mi amor, yo ya fui, yo ya volví, yo ya lo hice, yo ya sé que es por aquí” entonces decimos, “voy a ir por donde me dicen mis papas, mis abuelos, mis tíos, mis hermanos mayores, etc,”, y simplemente quedamos predispuestos a que hay que hacer algo que es seguro y no tenemos la necesidad de lanzarnos al vacío, pero ¿y si cambiamos esa falsa seguridad o miedo por curiosidad? claro no es fácil, no es fácil salir de un trabajo donde nos sentimos infelices porque no podemos expandirnos, porque nuestra voz no es escuchada, porque no podemos aportar nuestra creatividad, nuestras ideas, para explorar algo nuevo, porque siempre pensamos en que por lo menos acá tenemos para pagar las cuentas, ya nos conocen, ya sabemos cómo es el trabajo, ya conocemos a nuestros compañeros, ya tenemos amigos, porque al pensar en un cambio lo primero que se nos viene a la mente es: Y si tengo que mudarme de país, y si me cambio de compañía qué va a pasar allá, por lo menos aquí tengo un contrato todos los años ¿Con quién me voy a encontrar? ¿Y si no me gustan las personas que trabajan allí? ¿Y si no puedo llevarme bien con mis nuevos compañeros? ¿Y si no me gusta? Y nos repetimos este refrán “Más vale malo conocido, que bueno por conocer”. Y no nos movemos.
Otro de nuestros problemas es la certeza, no tenemos certeza, porque si la tuviéramos nuestros pensamientos serían, “voy a estar mejor allá”, “este cambio me va a enriquecer”, “voy a conocer nuevas personas que van a aportar en mi crecimiento”, “voy a aprender cosas nuevas” pero como nos resistimos a los procesos y solo queremos los resultados, nos es difícil hacer estos cambios, vivimos en la inmediatez, de logro en logro, no en un proceso evolutivo, porque nos queremos ahorrar el proceso y eso es lo que nos enseñan y no sabemos que en las caídas es donde aprendemos,.
Me acuerdo cuando yo empecé a hacer mi camino, yo fui caminando en la certeza, en que Dios aquí me puso y como si yo tuviera un GPS dentro de mí llevándome en la certeza y tomando riesgos, solo pensaba que me iba a ir bien, en algún momento me perdí y tuve que volver a conectarme, hice un alto y me dije, ¿cómo llegué desde Barranquilla hasta acá? y ¿por qué perdí la fórmula? No espérate, porque claro, si nos va bien, si nos salen las cosas bien, sentimos que avanzamos, pero cuando las cosas no salen como queremos sentimos que no avanzamos, porque no nos damos cuenta que allí es donde estamos haciendo la universidad, ese es el grado, ese es el máster, porque creemos que hasta ahí llegamos y no somos capaces de seguir e ignoramos que eso nos va a fortalecer porque nos estamos preparando para lo que viene, para algo más grande, y ahí es cuando decimos “esto me llego en el momento correcto”, ¿por qué? Porque antes no tenía la madurez, la sensatez, la inteligencia, ahora la tengo porque pase por un proceso.
Hay un plan maestro, déjate llevar, deja que el creador haga también su trabajo, no lo dejamos actuar. Entonces toma el riesgo, crece, ten certeza, avanza, ¿a dónde?, Dios te va a poner en el lugar correcto, ábrete al cambio, a las señales, porque no nos abrimos a lo que pueda pasar y ahí puede estar el mensaje para de verdad hacer nuestro trabajo, no te quejes, deja de pensar que la vida no es justa contigo, que las cosas no te están saliendo por culpa de otra persona, suelta los miedos, las preocupaciones, deja de pensar que todo el mundo está conspirando contra ti, y empiezas a pensar de que todo lo que está pasando es para bien y así puedes caminar muchísimo más fácil.
Les aconsejo que primero identifiquemos en qué conciencia nos conectamos, segundo, tomemos el riesgo y la certeza nos va a dar la seguridad de saber que donde vayamos aunque no lo podamos ver es seguro, vamos a estar seguros, porque dependiendo de nuestra energía podemos influenciar nuestro entorno y pensemos que todo lo que nos está pasando, está bien, porque todos esos cambios nos van a permitir madurar, nos van a permitir entrenarnos, nos van a permitir pasar al siguiente nivel, nuestro destino no lo afecta una sola cosa, son muchas cosas, entonces no nos podemos quedar esperando que nos pase lo bueno y que nos pase lo malo y quejarnos, no!, tomemos acción, es el momento de tomar acción para poder desanclarnos, para poder caminar, para poder avanzar, para poder cambiar nuestro destino, para poder realmente activar nuestras bendiciones y vivir en una vida completamente diferente, vamos a sacudirnos, y a cuestionarnos. De verdad hagamos el trabajo.
Bueno espero que les haya quedado algo, que les haya servido, igual seguiremos en el proceso, a mí me ha servido muchísimo, yo he tomado un cambio en mi vida que ustedes lo están viendo y me siento feliz, porque sé que estoy en el lugar correcto que tengo que estar.
¡Hasta la próxima, amigas!!!
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Besos,
Maritza.

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¡El rompecabezas!

Muchas veces pensamos que los problemas son demasiado grandes para arreglarlos y nos rompemos realmente la cabeza para solucionar algo, si simplemente viéramos que no son un problema, como que conocemos la respuesta, como que son cosas simples, cuando empezamos a ver con simpleza los problemas, podemos resolverlos.
El mundo es una dimensión muy grande, el mundo pareciera imposible de arreglar, pero realmente cuando empecemos a hacer el trabajo interno, individual de cada ser humano, cuando empecemos a repararnos a nosotros mismos, cada uno de nosotros va a ser la sumatoria de toda la humanidad y así vamos arreglar al mundo.

¡Empecemos por cosas pequeñas!!!

EL ROMPECABEZAS

Un científico vivía preocupado con los problemas del mundo y estaba resuelto a encontrar medios de disminuirlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.

Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar.
El científico, nervioso por la interrupción, intentó hacer que el niño fuese a jugar a otro sitio. Viendo que sería imposible sacarlo de allí, el padre procuró algo que
pudiese ser ofrecido al hijo con el objetivo de distraer su atención.
De repente tomó el mapa del mundo de una revista y con unas tijeras, recortó el mapa en muchos pedazos y junto con un rollo de cinta adhesiva, lo entregó al hijo diciendo:

– ¿A ti te gustan los rompecabezas?, entonces voy a darte el mundo para arreglar, ¡Mira si puedes arreglarlo bien!, Hazlo todo solo. Calculo que al niño le llevaría días recomponer el mapa.

Algunas horas después, oyó la voz del hijo que le llamaba calmadamente.
– “Padre, padre, ya he hecho todo, ¡Conseguí terminar todo!”.

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del hijo. Sería imposible a su edad haber conseguido recomponer un mapa que jamás había visto. Entonces, el científico levanto los ojos de sus anotaciones seguro de que vería un trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en los debidos sitios.

¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?

– “Tu no sabías como era el mundo, hijo mío, ¿cómo lo conseguiste?”

– Padre yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando tú quitaste el papel de la revista para recortar, yo vi que del otro lado había la figura de un hombre. Cuando tú me diste el mundo para arreglar, yo intenté, pero no lo conseguí, Fue entonces que me acorde del hombre, di la vuelta a los recortes y empecé a arreglar al hombre, que yo sabía cómo era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y encontré que había arreglado el mundo.

Gabriel García Márquez

¡Hasta la próxima, amigas!!!
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Maritza.

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¡Ir a la cama!

Ir a la cama… ese momento del día que para muchas es el más deseado, pero una vez eres madre se convierte en una odisea interminable por la que quisiéramos que nuestros hijos automáticamente tuvieran las mismas ganas de descansar que nosotras. ¿No les ocurre igual? Vas y vienes detrás de ellos, les dices en todos los idiomas que es hora de dormir, les apagas la tele, les quitas los juguetes, te desesperas escuchándolos llorar sin saber como hacerlos entender, quisieras que tuvieran un botón del que pudieras apagarlos para que se durmieran instantáneamente, en fin… el nivel de frustración llega al máximo solo para vivirlo otra vez a la siguiente noche, y la siguiente, y la siguiente…

Sin embargo, si desmitificamos el ir a la cama, en realidad es una actividad del día igual a las demás, como ir a la escuela o a jugar al parque. De la misma manera debemos hacer el ir a la cama una parte esencial del día de nuestros hijos. Es importante tener siempre presente que somos nosotras como madres las que debemos enseñarles y hacer de esta actividad algo positivo y disfrutable para nuestros hijos. Es común que nuestra mente de adultos a veces olvide que los niños deben aprender a dormirse como aprenden el resto de las cosas. Y es ilógico esperar que ellos quieran ir a dormir de la misma manera que lo queremos nosotros los adultos que llevamos años de haber adquirido el hábito. Por eso es importante que no perdamos la noción, y por el contrario, aprovechemos que nuestros hijos son esponjas que absorben todo lo que ponemos a su alcance. Así es como aprenden rutinas y hábitos que al practicar día tras día se convierten en parte de ellos. Si nos frustramos, nuestros hijos se frustran. Y si a eso le sumamos el mal humor característico de un niño cansado y con sueño, el resultado es catastrófico y nada positivo ni para el niño ni para nosotras.

Ahora bien, en lugar de imponerles a los niños el hacer algo que simplemente no han tenido la oportunidad de aprender a hacer como es el irse a dormir, es nuestra responsabilidad como madres encontrar la manera de hacer de esta actividad algo entretenido para nuestros hijos. Debemos buscar formas de comunicación con ellos que nos permitan hacerles ver que irse a la cama es divertido, algo único dentro de la rutina de su día que les permite hacer cosas igualmente entretenidas que no hacen en otro momento del día.

A lo que me refiero es hacer de la ida a dormir un juego del que los niños puedan disfrutar mientras los llevamos de la mano (simbólicamente) hacia un estado mental más calmado que le permita a ellos conciliar el sueño. Por eso cuando digo juego no me refiero a brincar ni ir de un lado a otro. Un juego puede ser algo tan simple como cantar una canción específica que el niño relacione con comenzar el juego de irse a la cama. A mi personalmente me funciona darles de cenar y una vez hayan comido, darles un baño en la noche pues me ayuda a relajarlos. El baño también podemos hacerlo divertido. Pueden tener juguetes especiales con los que solo juegan mientras se bañan. Hoy en día hay jabones que hacen espumas de colores o stickers que puedes pegar en las paredes del baño con los que los niños se divierten. O tenerles juguetes con los que hagan burbujas de jabón. Puedes ponerles música suave que va a ayudar a que su cerebro comience a relacionar el momento con el ir a dormir. Después del baño les pongo crema en todo el cuerpo con un leve masaje que mezclo con juegos simples que los hacen reír y disfrutar del tiempo con mamá. Les hago cosquillas, les doy besos en sus estómagos, o juego con los deditos de sus pies mientras les canto. En unos meses por ejemplo ya voy a poder decirles que elijan los cuentos que quieran que les lea… en fin, hago de ese momento algo que ellos disfruten para que al día siguiente quieran volver a hacerlo.

Al comenzar a relacionar el irse a dormir con algo positivo, un tiempo divertido con mamá y/o papá, y no en el momento del día donde viene la restricción de “no puedo jugar mas” o “no puedo ver mas tv”, comenzamos a recibir una actitud más abierta de parte de nuestros hijos. Ahora, tenemos que estar conscientes también que el irse a dormir no es un hábito que aprendemos de un día para otro. Ni nosotras lo hicimos cuando éramos niñas. Es un proceso que toma su tiempo y sobretodo paciencia de nuestra parte. Un proceso que, si nos proponemos a hacerlo con amor y comprensión, no solo fortalece los vínculos entre nosotras y nuestros hijos, sino que crea memorias inolvidables para ellos. Así como nosotras no nos sentimos bien yéndonos a dormir molestas o peleadas con alguien que queremos o con nuestras parejas, de la misma manera no es sano para nuestros hijos que constantemente se duerman en un estado de consciencia proveniente de una discusión con sus padres por no quererse ir a dormir cuando se los ordenaron.

Ahora, con todo esto no quiero decirles que el juego de irse a la cama es eterno y lleno de amor hasta que los niños quieran. Para los niños también es muy útil percibir de sus padres cierto nivel de disciplina y estructura que les permita adoptar positivamente este nuevo hábito. Yo por ejemplo cuando veo que quieren seguir jugando o viendo tv, uso el sistema de llamadas que vemos en un teatro. ¡Sí, tal cual! Hago tres llamadas. ¡Les digo “niños a dormir, primera llamada!” y con el tiempo ellos van entendiendo que, aunque es hora de comenzar el juego de ir a la cama, no es del todo una orden severa que les restringe inmediatamente de hacer lo que están haciendo. ¡A los 10 o 15 minutos les digo “niños a dormir, segunda llamada!”. Con esto ellos saben que se acerca el momento, pero al mismo tiempo disfrutan de poder seguir viendo tv o jugar un rato más. De igual manera ellos ven estas llamadas como que se están saliendo con la suya al no irse a dormir, pero para mi es tenerlos “avisados” de que pronto deberán de dejar lo que están haciendo sin imponer mi orden. 10 o 15 minutos después viene la tercera y última llamada y ellos ya saben que es tiempo de dormir, que ya les di oportunidad para terminar de jugar o ver tv, y que ahora sí es hora de ir a la cama. Los llevo a sus cunas, hacemos las oraciones, les doy su beso de las buenas noches, apago la luz y todos a dormir.

Aquí te dejo unos tips que me han ayudado a mi en este proceso que podría decirles que tengo ya prácticamente masterizado:

Si tus hijos disfrutan jugar con un juguete en particular (un carrito o una muñeca, por ejemplo) permíteles ir a la cama con él. Quizá una vez se duerman puedes quitarlo de su cama para que no se lastimen en la noche, pero el sentimiento de compañía que perciben los niños de sus juguetes favoritos les ayuda a entrar más fácilmente en un estado mental de calma y por ende suelen conciliar el sueño mas rápido.
Aplícales en el cuerpo antes de dormir crema para niños con aromas relajantes como lavanda. Además de lo que los puede relajar el masaje mientras la aplicas, el aroma los relaja y los lleva a un estado de calma ideal para que posteriormente se duerman.
Preocúpate porque tus hijos tengan las mejores condiciones posibles para dormir: pijamas limpias y frescas, cobijas suaves, colchoncitos cómodos. Así como tu disfrutas de acostarte en tu cama, tus hijos también, aunque no lo expresen. Por lo que es igual de importante que todo esté en su punto para garantizarles que disfruten de sus horas de sueño. Además, esto asegura que descansen bien y no se despierten en medio de la noche de mal humor.
Supervisa que no consuman alimentos ricos en azúcar después de las 6pm. El azúcar les dará energía adicional en un momento en el día en el que tardarán en consumirla, lo que significa varias horas más de juego a altas horas de la noche. Y contra eso no hay baño ni lavanda que pueda.
Si tus hijos hacen siesta en la tarde, trata de que pasen al menos unas 5 a 6 horas entre el momento que despiertan y la hora de ir a dormir, así estarán lo suficientemente cansados para conciliar un sueño que dure toda la noche.
Si tus hijos toman tetero o mamila en la noche, trata de que este tibia o calientita. El calor relaja sus músculos y esto puede ayudarte a que entren en ese estado mental que necesitas para que quieran irse a dormir.

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¡Los quiero y hasta la próxima!!!!

Maritza

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EL PODER DEL AMOR FAMILIAR

Ayer estuve en el cine y vi una película que por cierto se las recomiendo “Un saco de canicas” y realmente me sorprendió y me impacto mucho, no les quiero contar la película porque se las hecho a perder, pero si les quiero compartir que salí de allí con un nudo en la garganta y al llegar a casa lo que hice fue abrazar a mi esposo y llorar como por 10 minutos, porque sencillamente toco mi corazón y me hizo ver lo bendecida que soy al apreciar diariamente al esposo que tengo, a los hijos que el creador nos regaló y lo lindo que hemos trabajado juntos en el hogar y la relación hermosa que estamos creando en el amor con nuestros hijos.

Recordé, no corrijo, volví a reiterar que el arma más poderosa que te pueden regalar tus padres es la unión en el amor, el vínculo que puedas crear con ellos es la vitamina, la fuerza, el poder para poder superar todo.

Yo he vivido la mitad de mi vida lejos de mi familia, de mis padres y mis hermanos, como todos saben por mi trabajo de actriz, uno es más gitano que los gitanos, pero así es y aunque la distancia ha sido fuerte, más fuerte ha sido el amor con que nos conectamos, yo no sería tan berraca, como se dice en Colombia si no fuera por todo lo que en mi casa se me dio, el amor, la unidad en el amor.

Mis padres lograron crear un vínculo de amor, de unión, de respeto, admiración y respaldo, de cuidado entre todos.

Siempre escuchamos esto que la familia es lo más importante, que es el núcleo de la sociedad, pero ya no le damos la importancia, ni el valor correspondiente, vivimos en una individualidad cada quien buscando su beneficio y dejando todo sin importancia, sin ningún valor.

Vemos ahora muchos divorcios, familias disfuncionales, desapegos fuertes, odios entre hermanos, entre padres, venganzas, es fácil botar o regalar algo que no nos ha costado o que no tiene valor y creo que se ha perdido mucho, cuando deberíamos ganar tanto, pensemos que el esfuerzo, el trabajo por construir una familia, un hogar, traer al mundo hijos, es la oportunidad para conocer el amor y trabajar por el amor, salirnos de nosotros mismos, crecer, madurar, expandirnos, refinar nuestro carácter, cambiar el mundo, crear puentes de amor, ser más sensibles al prójimo, convertirnos en seres más bondadosos, pacientes, compasivos, mejorar generaciones, potencializar la autoestima del otro, vivir felices y dejar ser felices a los demás

Crean en la familia, en el amor, en la certeza de una Luz suprema, en aportar para que ganemos más y crear un mundo con más sensibilidad y unidad.

¡Feliz día todos los días!!!

¡A los papas, a las mamas y a la familia!

¡Hasta la próxima, amigas!!!

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