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CAMBIANDO PARA SER NOSOTROS

Les comparto las enseñanzas de mi maestra Nathalie Riess de Tzfat – Israel para compartir otra mirada en nuestro camino espiritual.

“Cambiando para llegar a ser nosotros mismos”

“Una vez escuche un alcohólico en rehabilitación que describió el catalizador de su recuperación de la siguiente manera, pensé que el alcohol podría hundir mis penas, hasta que aprendí que las penas saben flotar.

La tendencia humana es culpar, todos nuestros fracasos, problemas y falta de éxitos a otras personas y a otras circunstancias, todos son culpables menos nosotros mismos, nos decimos una y otra vez, si hubiese crecido con padres más amorosos, si tuviera más autoestima, si mi profesor no me hubiese humillado, si fuera de diferente contextura, si fuera más inteligente, si mis amigos no me hubiesen influenciado para mal todo sería diferente.

La entrega de la Tora en el Monte de Sinaí fue una entrega monumental sin precedentes, fue un momento en el tiempo que cambió radicalmente al mundo y dejo su huella para siempre en todo ser humano.  Dios se reveló, apareció el espíritu Divino ante millones de personas y declaro Yo soy Dios tu Dios, no dejo espacio para ambigüedad o dudas, ese momento que todos quisiéramos experimentar cuando escuchamos si tan solo Dios me probara que existe, pero la continuación del sueño que todos tenemos, nunca haría nada malo, nunca se cumplió, unos cuantos días después de esta impresionante experiencia, los judíos se dejaron llevar, temerosos del sentimiento de abandono que sentían hacia Moisés, construyeron el becerro de oro y empezaron a idolatrarlo, olvídense del mandamiento de no servirás a otros Dioses que escucharon de la misma voz Divina, olvídense de la certeza y la fe intensa que experimentaron, estaban hechos del mismo material falible con tentaciones e inclinaciones, dudas e impulsos como siempre y desde siempre y una vez más fracasaron.

Lo que nos lleva a entender que la verdad absoluta es que nada ni nadie puede cambiarnos, sino nosotros mismos, al igual que el alcohol no puede resolver nuestras penas o retos emocionales, inspiración nunca tomará el lugar del esfuerzo y el trabajo, si la entrega de la Tora y la misma voz de Dios no fueron suficientes para prevenir que los Judíos pecaran, tampoco mejores padres, ni maestros, ni amigos, ni situaciones financieras, solo nosotros somos los creadores de nuestro destino y para eso se nos concedió el libre albedrío y el poder absoluto de la decisión, se cuenta de un sabio que cuando era niño vio como su casa se incendiaba, mientras estaba parado al lado de su mama observando como los últimos pedazos de lo que era su hogar llegaban a cenizas, vio como ella lloraba inconsolablemente, el árbol genealógico decía llorando y gritaba, decía una y otra vez, el libro que recuenta nuestra hermosa historia familiar está perdido para siempre, el niño consoló a la madre diciéndole, mama no te preocupes yo creare un árbol nuevo mama, yo estableceré un linaje del que te sentirás muy orgullosa.

Abandonemos el si tan solo yo y remplacémoslo con la oración yo estableceré un nuevo linaje, no miremos al pasado para martirizarnos de lo que podría haber sido, en vez miremos hacia el futuro a lo que tiene que ser, lo que podría haber pasado no va a cambiar nada de todos modos, lo que será está en gran parte de nuestras manos, deseándonos a todos que logremos ver el pasado solo como referencia, para tomar buenas acciones en el presente y mejorar nuestro futuro, para que sea una semana bendecida con todo lo bueno, que realmente internalicemos nuestro poder de decisión y cumplir la Tora en su mayor parte, muchas gracias  y que tengan un lindo día.”

http://www.aguafrescaparaelalma.com/cambiando-para-ser-nosotros/

¡Hasta la próxima, amigas!!!

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Besos,

Maritza.

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¿Por qué nos cuestan los cambios?

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En mi último vídeo hable de cómo uno puede adaptarse a los cambios de una manera rápida y que no te afecte tanto, en ese vídeo hablaba exactamente de un cambio de país y de lo que todo eso implica.

En menos de un año he tenido que vivir en diferentes lugares como USA, México e Israel, en compañía de mis hijos y créanme que la experiencia ha sido única y muy enriquecedora no sólo por lo vivido, si no porque al observar a los niños como en todos esos cambios lograban hacer el click rápido no se quedaban anclados en los que estaban acostumbrados como uno de adulto que mi cama, mis amigos, mi almohada, mi comida etc.

Ellos veían  que cada lugar tenía justo lo que ellos necesitaban, siempre abiertos acomodándose a las cosas de la nueva casa, de la nueva cama, la comida, la escuela, su maestra, su nueva rutina, estaban ocupados en su nueva realidad dándose la oportunidad a lo nuevo, sin miedo, sabiendo solamente que eso era lo que había y eso era exactamente lo que se requería, lo que necesitaban para avanzar, para crecer no había tiempo para la comparación, para extrañar, solo escribir una nueva historia en páginas blancas, en libertad, sin estar atados al pasado, a lo que para ellos les hacia sentir cómodos y seguros.

Esas son de las cosas que a nosotros nos cuesta mucho desaprender cuando llegamos a un lugar nuevo, sentimos que allí nada nos pertenece, que nadie nos conoce y nos ataca el miedo, la soledad y mientras hacemos el luto, el periodo de despojarnos de nuestra falsa seguridad y de lo que conocemos, de lo que representa ese falso “yo soy” por el entorno en que vivimos, pasamos un periodo duro de adaptación por la constante comparación de lo que hay allí y de lo que no hay allá, de las culturas.

Cuando hacemos maletas deberíamos pensar que solo nos llevamos la ropa, que lo demás solo nos estanca, saber que allí en ese lugar vamos a avanzar, a crecer, a conocer, a alimentarnos de nuevas experiencias, de conocer nuevas personas, crear relaciones en todo sentido, que nos van a permitir conocer algo nuevo en nosotros

Cuando llegamos a un nuevo lugar pretendemos que las personas se comporten o reaccionen como las personas que conocemos o a las que estamos acostumbrados, de la misma manera el sistema del país o en algo tan simple como en la comida hacemos comentarios como… ¡Aquí la comida no sabe igual!! ¡Usan mucho picante!!!…o ¡aquí la comida parece de cartón!!!…. ¡aquí la gente es muy tosca!!!

Esa manera de ver las cosas en comparativa, en queja, pretendiendo que todo funcione como el lugar de donde vinimos, es un error o mas bien una mirada muy equivocada, porque esa actitud no nos ayuda a aprovechar, ni adaptarnos con facilidad, ni mucho menos a sacarle ventaja a la oportunidad y a pasarla realmente bien y ahorrarnos ese periodo de molestia, que a algunos los lleva a sentirse deprimidos y se pierden a lo mejor de una gran experiencia o de un nuevo comienzo de vida.

Muchas veces no avanzamos no porque no caminemos, sino porque nuestros miedos de soltar lo conocido no nos permite avanzar.

 

Lo que no debes olvidar a la hora de empacar!!!

  • -Una mente abierta.
  • -Pensar que al lugar que vas es otra cultura y nada ni nadie funciona como tú crees.
  • -Aceptar y respetar la diferencia
  • -Ver las cosas como el  turista, que todo lo ve bonito y no como el espía que ve lo malo en todo.
  • -Mucho amor para compartir y no esperar que el viaje es solo para recibir, sino también para dar a los demás.
  • -Ver el viaje como  la vida misma llena de sorpresas y desafíos, abrazarlos y crecer en ellos.
  • -Aceptar el cambio.

 

 

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Besos
Maritza

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Mensajes detrás de las señales

Sábado por la noche 11 p.m., cansada, pero con ganas de escribir para ustedes, hoy es uno de esos días que con todas las ganas de transmitirles un mensaje no me sale nada, estoy como nublada a mi cabeza llega una idea y de repente sale otra … ¡no sé por dónde empezar!

¿Qué será? ¿por qué estoy en blanco? ……… respiro, me tomo mi tiempo y no llega nada!!! ¿Oh, Dios, qué voy hacer???, qué responsabilidad, ¿con qué voy a salir el martes que debo publicar el escrito?

Entonces me rindo y es cuando vuelvo a recordar que no soy yo la fuente de lo que pasa en mi vida, ni mucho menos de mis ideas. 

Así seguramente a todos nos pasa cuando tenemos un deadline en el trabajo o con alguna cosa de nuestra vida entramos en caos pensando que todo depende de nosotros y no, no es así.

Me iré a dormir y ya veré mañana que sale….

¡Aquí estoy nuevamente!!

Primero creo que debo soltar, dejar de sentirme presionada y permitirle a la Luz que haga su trabajo…. cuando uno está así lo mejor es el silencio, reconocer que somos simplemente un instrumento, y si, saben que si, ese es el mensaje!!! me debo quitar, soy yo misma la que está interfiriendo.

En muchas ocasiones no le damos el lugar al creador a que actúe, somos nosotros mismos que no le damos la entrada a esa Luz.

En estos días una amiga estaba pasando por un momento muy difícil, no encontraba ninguna respuesta a su situación y yo tratando de ayudarla dándole todo lo mejor de mí; consejos que venían a mi mente, meditando por ella, mandándole claridad, tenía tantas ganas que ella viera su error o más bien lo que tenía que cambiar, y de repente me di cuenta que tenía que retirarme dejarla sola que yo estaba obstaculizando su proceso con mi deseo de querer ayudarla, y sí, creo que pasé el límite, me confundí con que era “yo” quien lo iba a solucionar.

Así pasa mucho, no nos damos cuenta que somos nosotros mismos quienes bloqueamos la solución, somos nosotros mismos el problema, cuando nos chocamos contra una pared o cuando no escuchamos nada dentro de nosotros es cuando es mejor retroceder, rendirse, ser humildes saber que somos solo mensajeros, que la fuente de todo es el creador, él es quien hace el trabajo, quien nos da la solución, quien nos hace ver, nosotros debemos contraernos para que la energía fluya, para que las ideas puedan surgir.

Hay que aprender a ser pacientes, prudentes, casi siempre nos desesperamos, perdemos la certeza, se nos olvida su presencia y creemos que todo está en nuestras manos y cuando ya no vemos solución nos derrumbamos y nos volvemos débiles, víctimas y nos resignamos a que así nos tocó y se vuelve toda una cadena de sucesos que nos hace entrar en un estado de caos, donde perdemos la batalla, nos confundimos en nuestro rol, camino y propósito.

Aprendamos a detectar las señales a leerlas porque allí están los mensajes, las enseñanzas, no nos dejemos nublar por ese “yo” que nos hace creer que todo depende de nosotros.

¡Los quiero y todo lo mejor!!! 

¡Hasta la próxima, amigas!!!

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Besos, 
Maritza.

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Cuentos para reflexionar

Hoy quise traerles estos bellos cuentos, que los van a hacer reflexionar y pensar sobre algunos hábitos de sus vidas, espero les gusten!!

EL PRINCIPIO DEL VACIO

Usted tiene el hábito de juntar objetos inútiles en este momento, creyendo que un día (no sabe cuándo) podrá precisar de ellos.
Usted tiene el hábito de juntar dinero sólo para no gastarlo, pues piensa en el futuro podrá hacer falta.
Usted tiene hábito de guardar ropa, zapatos, muebles, utensilios domésticos y otras cosas del hogar que ya no usa hace bastante tiempo… ¿Y dentro suyo?
Usted tiene el hábito de guardar broncas, resentimientos, tristezas, miedos, etc. No haga eso. Es anti-prosperidad.
Es preciso crear un espacio, un vacío, para que las cosas nuevas lleguen a su vida.
Es preciso eliminar lo que es inútil en usted y en su vida, para que la prosperidad venga.
Es la fuerza de ese vacío que absorberá y atraerá todo lo que usted desea.
Mientras usted está material o emocionalmente cargando cosas viejas e inútiles, no habrá espacio abierto para nuevas oportunidades.
Los bienes precisan circular. Limpie los cajones, los armarios, el cuarto del fondo, el garaje. Dé lo que usted no usa más. La actitud de guardar un montón de cosas inútiles amarra su vida. No son los objetos guardados que estancan su vida, sino el significado de la actitud de guardar. (No es el HECHO, sino la INTENCIÓN) Cuando se guarda, se considera la posibilidad de falta, de carencia.
Es creer que mañana podrá faltar, y usted no tendrá medios de proveer sus necesidades.
Con esa postura, usted está enviando dos mensajes para su cerebro y para su vida:
1º.. Usted no confía en el mañana
2º.. Usted cree que lo nuevo, lo mejor y la abundancia NO son para usted, ya que se alegra (yo diría se conforma) con guardar cosas viejas e inútiles. (O sea, reforzamos la conciencia de ser miserables) 
En muchos libros mágicos – mentalístas podemos encontrar la frase de: 
Las telarañas de tu hogar, son tus telarañas mentales.
Deshágase de lo que perdió el color y el brillo por el paso del tiempo. 
Deshágase de regalos de personas que ya han desaparecido de su entorno y deje entrar lo nuevo en su casa… y dentro de sí mismo… 
Práctica la Ley del Vacío y deja que la prosperidad y la paz lleguen a ti. 

Por Joseph Newton

El HÁBITO DE POSTERGAR

¿Por qué dejamos todo para Después?
*Después* te llamo.
*Después* lo hago.
*Después* lo digo.
*Después* yo cambio.
Dejamos todo para *Después*, como si el *Después* fuese lo mejor.
Por qué no entendemos que…
*Después* el café se enfría,
*Después* la prioridad cambia,
*Después* el encanto se pierde,
*Después* temprano se convierte en tarde,
*Después* la añoranza pasa,
*Después* las cosas cambian,
*Después* los hijos crecen,
*Después* la gente envejece,
*Después* el día es noche,
*Después* la vida se acaba.
No dejes nada para “Después”, porque en la espera del “Después”, tú puedes perder los mejores momentos, las mejores experiencias, los mejores amigos, los mayores amores, y todas las bendiciones que Dios tiene para ti.
Acuérdate que el “Después” puede ser tarde. El día es hoy. 

 Anónimo

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¡Las quiero y hasta la próxima!!!! 
Maritza

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¿La distancia es tu enemigo???

 

Quise tocar este tema porque aparte de estar viviendo una vez más la distancia entre mi esposo y yo, creo que todos en algún momento hemos pasado por un periodo así.

Y cuando hablo de distancia no quiero decir que esté mal con él, no. Lo digo porque, como sabrán, estoy en Israel y él en casa y lo que me lleva hoy a estar lejos son mis estudios y no por trabajo como fueron las ocasiones anteriores.

Siempre cuando una pareja se tiene que alejar por motivos de trabajo o estudio pensamos que la relación puede sufrir algún tipo de quiebre o podría ser el principio del fin o en algunos casos pensamos que la distancia es mala para la relación.

El estar cerca a una persona, saber qué está haciendo, nos hace sentir que nos da seguridad, que todo está funcionando bien, porque nosotros tenemos el control y estamos al acecho de que un tercero no intervenga o que tu pareja no se te pierda, crees que así funciona porque todo eso lo puedes hacer teniéndola cerca, pero a veces teniéndola cerca no la puedes controlar, ahora te imaginas, ¿si estás lejos en ciudades o países diferentes?

Por eso una de las cosas que aprendí es amar en libertad, no que la persona haga lo que quiera y tú también sin reclamos. ¡No!,  porque eso es no tener responsabilidad. Amar en libertad es ser uno mismo, valorarte, respetar tu individualidad como ser humano y permitirle a tu pareja desarrollarse independientemente, amar sin egoísmo, sin miedo.

El amor, la llama, el vigor, el fuego de una relación no depende de la distancia o la cercanía.

Las parejas pueden estar cerca todo el tiempo y a la misma vez estar más distantes que los que están físicamente separados. La unión, el ser pareja, el equipo, es algo que se construye y es inquebrantable aún en la distancia.

El apoyo que te brinde tu pareja o tú a ella es lo más fuerte y hermoso que pueda existir en una relación, porque, aunque el periodo de distancia sea causado por uno de los dos, este lo realiza desde donde este como si lo estuviera haciendo por su pareja. Eso es unidad, aunque el proceso o la oportunidad de la distancia sea del otro. al final es para los dos, y siempre uno está acompañado.  El superar tiempo y distancia te lleva a otro nivel.

Cada cosa que hagas por ti y por tu pareja siempre es para el bien común, llevando contigo la confianza, el respeto y la certeza.

El apoyo desde el amor, el acompañamiento desde la distancia, la apreciación desde la confianza, la admiración por tu valentía de sacrificio al no estar juntos, por la misión que estás cumpliendo, eso hace que estén juntos en el proceso y no sientan que están lejos y maravillosamente eso se transforma en que juntos hicieron de esa experiencia algo para y por la pareja.

La distancia no es tu enemigo: eres tú mismo cuando no le permites al amor, a la certeza, a la luz entrar en tu relación. Dios nos regala las oportunidades, las parejas, el libre albedrío para elegir lo que nuestras almas deben vivir.

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El enojo ¿lo podemos transformar?..

Hoy más que un escrito lo que quisiera es empezar con ustedes una serie de prácticas que, aunque son sencillas y cotidianas pareciera que en la medida de su desarrollo se convierten en todo lo contrario, pero tranquilos que no se trata de desanimarlos ni de perder la batalla antes de empezarla, sólo lo comento porque cuando vayan a la práctica del día a día se van a dar cuenta que cambiar la naturaleza de su comportamiento es tema de conciencia y práctica para no llamarlo difícil e imposible.

En varios escritos e incluso en varios programas de mi canal de Youtube he tocado el tema de ¿cómo cambiar nuestra realidad? y que para lograrlo deberíamos empezar primero por nosotros mismos; pues bien: entonces empecemos estas dos semanas con observar ¿qué nos hace enojar? ¿qué detona en nosotros ese cambio de estar bien a estar irritados?

1. Aprovechemos cada situación donde se nos active el enojo y seamos observantes de nosotros mismos y descubramos si son los demás o somos nosotros quienes decidimos enojarnos. 

2. En una hoja escribamos quiénes somos, qué es lo que más nos gusta y qué es lo que más nos molesta de alguien o de algo. 

3. En el momento en que estás experimentando un episodio de enojo pregúntate: ¿estoy siendo feliz con esta actitud?, ¿estoy ganando algo con esto?, ¿vale la pena? 

4. Salte de ti mismo y reflexiona: ¿siempre debo tener la razón?, ¿se trata sólo de mí?, ¿el otro ve lo que yo no estoy viendo?, ¿qué mensaje es el que debería ver? 

5. Habla con esa voz que te empuja a pensar que la lógica sustenta tu acto irritable y el daño, a lo mejor irreparable, que le causaste a esa persona. 

6. Respira: llénate de amor, controla la situación y que no sea ella la que te controle a ti. 

7. Si tu enojo es muy grande: camina, desconéctate, date un baño, busca la manera de “bajarle al vapor”, jajajaja —como digo yo—, y en frío podrás pensar mejor al respecto. 

8. Otra manera de afrontar tu enojo es buscando dentro de ti las causas que ocasionaron tu enojo o tu reacción; ésta es una manera de saber qué es lo que te molesta y buscar la solución. 

Con estos tips vas a empezar con pequeños pasos a caminar diferente de ese mundo reactivo que te gobierna, de ese instinto animal de no conciencia, a un caminar de amor, de bondad, de misericordia para los demás y descubrirás a una persona diferente.

Todas las personas cambiamos desde el corazón, pasando por lo racional y luego a la acción; otros necesitan racionalizar primero para llevarlo a la acción y sensibilizarse de corazón. 

Descúbrelo tú mismo: diseña tu cambio, da pasos, no te detengas en el personaje de víctima que sufre y se justifica por lo que le hacen los demás o el universo, mira con ojos de amor a esos mensajeros (situaciones o personas) que sólo son los que te empujan a refinar ese aspecto de tu carácter y te llevarán a un acercamiento más profundo con tu alma y con el creador.

Aquí le comparte el link de mi más reciente programa en mi canal de Youtube hablando en referencia de que si cambias tú ellos cambian. Disfrútenlo!!!

¡Hasta la próxima, amigas!!!

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Besos, 
Maritza.

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¿Qué pasaría si dejaras de quejarte?

En esta oportunidad les quiero hablar de un tema que estoy segura que les servirá a todas y que pueden aplicar todos los días. En realidad, lo veo como una enseñanza tan importante y vital para nuestro crecimiento personal, que pueden inclusive pasarlo a sus hijos, parejas y seres queridos.

Hoy en día es muy común quejarnos, o escuchar a alguien que se queja por algo. Si se detienen a analizarlo, les aseguro que no hay un solo día en el que nosotras mismas no nos quejemos. Hagan la prueba. Todos los días nos quejamos. Y es que en realidad pensamos que las razones nos sobran, o no les suenan familiares frases como “siempre hay fila para pagar en este lugar, ¡son lentísimos!”, o “típico, el tráfico a esta hora siempre es un desastre, voy a llegar tarde!” o “nunca tengo tiempo para lo que yo quiero hacer”, o “que frío tan horrible hace en esta época del año”. En todo encontramos una razón para estar descontentas.

Y bueno, no las culpo. La queja es un comportamiento que usualmente aprendemos de nuestros padres y abuelos. Es una mentalidad con la que crecemos y que en la mayoría de los casos ya adultas ni siquiera percibimos. Estamos tan acostumbradas a encontrar lo negativo en las situaciones, que entramos en un estado de queja permanente con la vida, del cual la mayor parte del tiempo no somos conscientes. Lo terrible de esto es que vivimos con el mal sabor que nos deja esa sensación de insatisfacción y nos cuesta percibir nuestras vidas de una manera positiva. Ahora, a donde voy con esto no es decirles que simplemente dejen de quejarse porque quizá otras personas están en peores situaciones que ustedes. No. La queja es un descontento con una situación y la vida está llena de situaciones que no podemos controlar. Así es y así será siempre. No podemos hacer que los autos en un tráfico desaparezcan. Ni podemos hacer que la fila del supermercado avance más rápido. Ni podemos cambiar el clima si no nos gusta. Entonces, ¿cómo dejar de quejarnos si siempre vamos a estar en situaciones que no son las que consideramos ideales?

Ojalá en algún momento nos hubieran enseñado que cada una de nosotras tiene en todo momento el poder de elegir el enfoque que le damos a la fotografía de las situaciones en las que nos encontramos. Como lo hace un fotógrafo. El fotógrafo elige en cada foto que quiere enfocar y que pasa a un segundo plano. Y como resultado, lo que enfoca adquiere importancia, y el resto de la imagen se ve hasta un tanto borrosa, es más, puedes hasta ni percibirla o darle importancia como observador. El foco de la imagen es lo realmente importante, lo que recuerdas, con lo que te quedas. De la misma manera nuestro cerebro está diseñado para enfocar la atención en una cosa y poner el resto de los elementos en un segundo lugar. Hagan el intento. Miren al frente y enfoquen sus ojos en algún objeto. El resto del lugar se va a percibir borroso, sin importancia.

Exactamente igual funciona nuestra percepción de la vida. ¿Qué pasaría si enfocáramos nuestra atención en otra cosa que no sea el lado negativo, que es el más obvio, y el que estamos acostumbrados a ver? Si encontráramos lo positivo en cada situación, o simplemente no enfocaramos nuestra atención en las situaciones adversas, estas se disolverían en el paisaje y pasarían a un segundo plano. Tanto así que ni las recordaríamos, o en otras palabras es como si nunca hubieran pasado. ¿Ven a dónde voy con todo esto? Está en nosotras mismas elegir ver solo lo positivo en cada cosa que nos pasa, y si todo es positivo, ¿tendríamos motivo para quejarnos? El que tengamos un buen o un mal día depende 100% de nuestra percepción, y esta depende 100% del enfoque que elijamos darle. Por consiguiente, está en nuestras manos siempre tener un buen día. ¿Y si en lugar de ver un horrible tráfico viéramos ese tiempo extra que pasamos en el auto, como una oportunidad para escuchar y cantar a todo pulmón nuestra música favorita con el volumen alto? Así entonces el tiempo en el auto ya no sería suficiente para escuchar todas las canciones que nos encantan. Y si el tiempo extra en la fila del supermercado lo viéramos como una oportunidad para hacer la llamada que no hemos hecho, seguramente nos encontraríamos hablando con esa persona especial más tiempo aún del que pasamos en la fila y nos sentiríamos al final muy bien de haber llamado. ¿Y si el frío de la temporada lo viéramos como una oportunidad para disfrutar de un rico chocolate caliente en compañía de una amiga, o para pasar más tiempo en casa en familia, o como una razón más para caminar con nuestra pareja abrazados para calentarnos mutuamente? De repente el frío ni lo notaríamos, porque otras cosas pasarían a tener más importancia: el sabor del chocolate caliente y la conversación con nuestra amiga, lo entretenido de los juegos en casa en familia, o lo increíble que se siente ser abrazados por nuestra pareja al caminar.

¿Lo ven? Las situaciones son las mismas, pero el enfoque es totalmente diferente. ¿Y quién creen que vive una vida más plena?

Si somos conscientes de querer cambiar este estado constante de queja e insatisfacción, podemos comenzar por cosas simples como evitar enfocarnos en las cosas que sabemos que nos molestan. Y esto es algo que podemos comenzar a hacer literalmente hoy mismo, con las cosas más insignificantes a las que usualmente solemos darles demasiada importancia. Si tu amiga con la que vives deja los platos sucios en la cocina, en lugar de quejarte una y otra vez, lávalos tú y sigue tu día, no dejes que te afecte o cree un conflicto innecesario y háblalo con ella para tratar de que no vuelva a suceder. Si tu pareja sigue dejando la toalla húmeda sobre la cama, cuélgala tú y ya está, no pasa nada. Si en un restaurante te prestan un mal servicio, no conviertas la situación en el único tema de conversación de la noche. Háblalo con la persona a cargo y sigue adelante disfrutando tu velada, el lugar, la compañía o la conversación, pero no le des importancia a algo que no está bajo tu control. Y como éstas puedes encontrar en tus día a día infinitas situaciones en las que puedes elegir conscientemente no quejarte y desviar tu atención a algo más positivo.

Así que las invito a dejar las quejas a un lado, sea porque elijamos no quejarnos o porque enfoquemos nuestra atención en las oportunidades que tenemos para adaptarnos a las diferentes circunstancias que a simple vista parecen estar en contra de nuestros planes. Siempre habrá situaciones que no son las ideales, pero cada una de esas situaciones será la ideal para algo más, siempre. Comiencen a poner esta mentalidad en práctica y pronto se darán cuenta que todos los días serán buenos días.

¡Hasta la próxima, amigas!!!

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