Browsing Category

madre espiritual

¿a qué edad es mejor tener a los hijos?

Creo que estarán de acuerdo conmigo cuando digo que hay una pregunta en particular que nos merodea constantemente a lo largo de nuestras vidas: ¿cuál es la mejor edad para tener hijos? Hay unas que piensan que lo mejor es tenerlos cuando se es adolescente o estas en tus 20´s, así tienes mayor energía para estar con ellos y “disfrutarlos más”. Otras opinan que mejor si es en tus 30´s, así eres más madura para afrontar las responsabilidades que llegan con el ser madres. Hoy en día es cada vez más común inclusive, conocer mujeres que prefieren esperar a estar alrededor de sus 40´s para poder dedicarle tiempo a desarrollarse profesionalmente en sus 30´s y como dicen comúnmente “vivir la vida” primero. Las opiniones en este tema son tan diversas como las vidas que cada una de nosotras llevamos.

Ahora, quise tocar este tema porque alguien me hizo esta pregunta y yo trate de dar una respuesta para que la chica quedara satisfecha, pero a mí me hizo un efecto más grande porque me quede pensando en esa pregunta por días y me dije muchas mujeres se deben estar preguntando lo mismo y pensándolo bien creo que yo también me hice esa pregunta años atrás cuando estaba tomando la decisión de ser mama. Considero que sí hay una edad ideal para tener hijos: la edad en la que nos concienticemos que tener un hijo es mucho más que cambiar nuestro estilo de vida, o dejar de tener tiempo para hacer las cosas que nos gustan, o perder la libertad que tenemos para ir y venir a nuestra elección. Tener un hijo no significa solamente olvidarse de dormir hasta tarde los domingos, o dejar a un lado nuestros sueños personales y profesionales.

Todas las mujeres estamos naturalmente habilitadas para ser madres en cualquier momento de nuestras vidas. Lo que debemos de cambiar es la forma en la que nos han enseñado a ver el ser madres. La maternidad lejos de significar un aprisionamiento, es un despertar. Lejos de mutilar nuestro desarrollo como mujeres, lo potencializa. Lo que una madre es capaz de hacer por un hijo es infinito, y así de infinito crece su poder de materializar lo que se proponga incluso para ella misma.

Si vemos el ser madres como una relación de dos, madre e hijo, de repente se abre la puerta a un mundo infinitamente enriquecedor. Nuestros hijos vienen a este mundo de nuestra mano y necesitando nuestra guía, sí. Pero también vienen como nuestros maestros, a darnos lecciones que nadie más pudiera darnos, y eso es en realidad lo más valioso de ser madres. Los hijos no vienen a cambiarnos la vida. Vienen a mejorarla. A incrementar exponencialmente nuestra capacidad de amar, de sentir, de crear, de solucionar, de vivir una vida más plena. Un hijo significa adquirir nuevas responsabilidades, pero las responsabilidades lejos de ser una carga, son una oportunidad de volvernos consecuentes con nuestras acciones, de madurar, de evolucionar como seres humanos. Si comenzamos a ver el ser madres de una manera más espiritual y menos terrenal, la planeación del mejor momento en el mundo físico pasa a un segundo plano. Las preocupaciones de si vamos a tener tiempo para dedicarles, se desvanecen porque ese amor infinito de madres va a lograr que sí encontremos el tiempo. La zozobra de si vamos a tener los recursos económicos para sustentarlos se disipan, porque confiamos en que, si el universo nos bendijo con un hijo, de la misma manera nos bendecirá con los recursos para ser las madres que necesitamos ser.

Si no eres aún madre y quieres serlo, abre tu corazón y tu conciencia y entrégale tu deseo al universo. Ábrete a la abundancia infinita del Creador y confía en que su tiempo es perfecto y la bendición de tus hijos llegará en el momento preciso. Si fuiste madre joven y piensas que quizá hubieras querido que tus hijos llegaran cuando estabas un poco más mayor, confía en que llegaron en el momento indicado para ti, para tu crecimiento personal, para el camino que ambos necesitaban recorrer.

En el momento en el que abrimos nuestra conciencia para recibir la bendición de ser madres, confiadas de que el momento en el que ocurra es el preciso en nuestro destino, encontraremos la respuesta de cuál es el momento indicado para tener un hijo, independientemente de la edad. Y cualquiera que sea tu respuesta, es la respuesta correcta.
¡Todo lo mejor!!!
Si tienes algo que preguntarme o algún comentario que compartir, puedes hacerlo usando el hashtag:
#ElBlogdeMaritzaRodriguez

¡Los quiero y hasta la próxima!!!
Maritza

Categorías: Blog madre espiritual

Creadora de la armonía en tu hogar

Cuando llegan los hijos a tu vida, en un hogar establecido y con armonía, das por hecho que de ahora en adelante por lo único que te debes preocupar es de los nuevos integrantes de la familia. Lo digo porque siempre me dieron consejos de cómo cuidar al bebé más no de como mantener el balance entre mujer y madre.

Por esa razón me pareció muy importante compartirles parte de mi proceso con todo la intención de aportar algo que para mí ha sido muy valioso a las mujeres que se identifican con mi experiencia.

Crear la armonía en tu hogar simplemente está en la emoción que estés dispuesta a manejar conscientemente en la situación que estés viviendo, y esto encierra de manera conjunta lo que significa en términos espirituales lo que es la apreciación, me explico aquí con un ejemplo:

“Cuando estoy atareada entre la responsabilidad de una entrevista, fotos, atender bebés, desvelada, sin poder hacer mi rutina de ejercicios completa, ni poder ir al super a comprar el mercado… Total, un mar de eventos que podrían provocar en mí un caos emocional y frustración si todo no sale en la medida de mis expectativas”.

¡Allí es donde tengo la oportunidad de apreciar y mantener todo en balance! ¿Cómo? Llenándome de infinita felicidad, al saber que estoy siendo bendecida. Porque si Dios esta permitiendo que todo ocurra de manera supuestamente “caótica” es porque tengo la capacidad de manejar todo en armonía, y sentirme más que satisfecha porque estoy administrando mis emociones correctamente y no dejándome llevar por el caos, la angustia y la ira.

Siempre tengo en mente que Él me presenta todo en un orden diferente a como me lo imaginaba y descubro que a veces soy yo la que puede estar bloqueando la energía de la armonía no permitiendo que esta fluya.

Hay momentos de mucho estrés, de actividades y cuidados que una casa y unos bebés requieren y cuando llega la noche y ya acabo el día, cuando los bebés ya están en sus cunitas durmiendo, piensas “¡Ahora sí me voy a la cama a leer, descansar y a dormir!”. Y dices ¡Wowww! ¡Espera! Esto no acaba aquí, falta atender al esposo, y ahí es cuando realmente pides esa milla extra al creador para que tu esposo, que también ha tenido un día muy pesado, reciba de ti al llegar a casa una bella sonrisa y encuentre una mujer feliz, completa y dispuesta a escucharlo, a atenderlo y a compartir un momento para los dos, esto se puede lograr. ¡Créanme!

Con la ayuda del creador que siempre es nuestro mejor aliado.

Esta también es una valiosa oportunidad para apreciar, para dar, para crear un espacio de armonía y paz en tu hogar, porque estás eligiendo salir de tus deseos de hacer restricción y pensar que cada situación que vives depende de ti llevarla a crear más caos o más armonía.

Tu decides en qué frecuencia vibrar, eso es lo lindo de la vida ¡Que siempre podemos escoger!

A pesar de cualquier episodio de congestión siempre estoy dispuesta a dar más y más.

Espero que mi experiencia te logre inspirar un poco más. Seguiremos en contacto y me encanta poder compartir este espacio contigo.

¿Cómo va tu matrimonio? Si no estás casada, ¿Tienes alguna inquietud? ¡Quiero saber!

Puedes preguntarme usando el hashtag #ElBlogdeMaritzaRodríguez

¡Besos!

Categorías: hijos madre madre espiritual pareja

El miedo de ser madre cuando eres madre

En estas épocas cuando la mayoría de las mujeres decidimos ser madres después de los 30 años nos damos cuenta que rompemos uno de los primeros miedos “ser madres”. Pero cuando ya lo somos vivimos en función del mayor Miedo…. ¡¡¡Ejecutar como tal!!!

Es algo muy extraño, porque después de pasar 9 meses con tu bebé en tu vientre y dar a luz deberías sentir que te convertiste en una  mujer con un súper poder, ¡¡¡pero no sé qué pasa que no lo sentimos así!!!

¡¡¡Nos convertimos en un mar de miedos!!

¿No les ha pasado que apenas empieza toda esta nueva aventura de la maternidad sentimos que de repente llega esta lluvia de miedos que nos abruma y pasamos de ser las madres vencedoras a niñas temerosas? Le tememos a cambiar un pañal, a darle de comer al bebé con biberón o leche materna, dudamos al no saber cuánto debe comer el bebé, si de pronto lo acostamos en una posición en la que quizá se ahogue, o si el bebe puede o no dormir solo… ¡miedos, miedos, miedos todo el tiempo! Pocos son los momentos en los que  sentimos seguridad de ejecutar como madres. El resto del tiempo ponemos por encima los consejos de la abuela, la vecina, la amiga o la prima, antes que confiar en nuestro instinto de madres para saber cómo actuar en cualquier momento de esos primeros días de nuestros bebés.

Olvidamos que tenemos conexión directa con nuestros hijos más que cualquier otro miembro de la familia. El miedo nos hace pensar que no podemos comunicarnos con ellos, ¿porque es un concepto o creencia que no ha sido heredada tal vez?

Y es aquí donde todo mi esfuerzo en prepararme como una madre espiritual y ver bajo mi propia experiencia que hay que reconectar con aquel mundo de lo invisible; (así lo llamo yo), porque estamos sincronizados a manejarnos en un mundo físico de problemas y soluciones físicas más no espirituales, dudamos de lo que sentimos e intuimos y pensamos que los demás saben más que nosotros y en este periodo tan hermoso del que todo mundo habla, el de ser madre, para mí se ha vuelto una de las mejores oportunidades para desarrollar mi intuición y empoderamiento como mujer en conexión con el creador, navegando en la certeza, desarrollando ese músculo de la intuición, creando vínculos con mis hijos y rompiendo paradigmas y el más fuerte de estos que es el de “Nadie te enseña a ser mamá”.

Este es uno de los escudos protectores que no sé quién se lo habrá inventado, como para tener la excusa de la equivocación y me disculpan pero en las caídas se aprende y en el proceso se hace el maestro.

Así que las invito a actuar desde el amor, desde los ojos del creador, no del tuyo que siempre se mueve bajo una agenda de prioridades.

Ahora relájate y confía,  logra entrar en una vibración equilibrada que venga desde la calma y el entendimiento, consciente de que a veces ni el bebé sabe cómo manifestar lo que quiere porque está experimentando hambre, sueño o malestares normales por primera vez, de esta manera podremos conectarnos con ellos y ayudar a calmarlos. Si elegimos no dejar abrumarnos por su llanto y en cambio acercarnos con una energía reconfortante de alivio para ellos, se alimentaran de ese ambiente energético que les proporcionemos y todo pronto volverá a la calma.

Nuestro instinto de madres nos dirá exactamente qué hacer, cuánta leche es suficiente o cuándo algo representa un riesgo para ellos.

¿Qué diría tu bebé si hablara?

Querida mamá:

Te pasas nueve meses esperándome y cuando llego no te preocupas en conocerme, sólo quieres tratarme como si fuera un manual al que quieres ponerle reglas, leyes y castigos.

Las mamás están más preocupadas por sus miedos, porque dices que ser mamá es algo que no se aprende. Pero sepan que para eso somos nosotros los bebés que te hacemos ser mamá, si te comunicas con nosotros, no haciendo lo que otros dicen, haremos la voluntad del creador.

A nosotros nunca se nos escucha, jamás nos preguntan.

Lo único que queremos es recibir amor, dulzura, queremos sentir a nuestros padres, nadie nos puede dar ese ingrediente único de amor.

E incluso si somos adoptados, la energía de la madre y el padre adoptivo la necesitamos porque nosotros elegimos quiénes serían nuestros padres.

Todos se preocupan, todos manifiestan sus miedos, pero nadie se conecta con su nuevo ser.

Porque al pasar a ser madre abres un nuevo nivel que no tenías antes, día a día lo desarrollas. Este nivel del que hablo es tan fuerte, tan grande, que aunque no lo estrenes él se manifiesta.

Te amo,

Tu bebé.

Deja el miedo, quita de tu cabeza que ser mamá no se aprende.

¡¡¡Hasta la próxima, amigas!!!

#ElBlogDeMaritzaRodríguez

Categorías: hijos madre madre espiritual

Manteniendo la calma en tiempos de caos

Como adultos, constantemente nos enfrentamos a situaciones que de alguna manera nos sacan de nuestras casillas: relaciones personales, situaciones en el trabajo y/o las finanzas del hogar, roces con familiares, etc. Si tenemos suerte, siempre hay alguien a nuestro lado que nos recuerda que no debemos perder el control y como adultos que somos, procuramos en cierto punto calmarnos y buscarle una salida a la situación.

Pero ¿qué pasa cuando son nuestros propios hijos los que nos llevan al punto de enloquecer? ¿Cuál es la mejor manera de resolver una situación cuando debemos, como madres, ser las que calmemos una situación que de por sí nos está quitando la calma?

Lo irónico del tema es que cuando somos niños, vemos a nuestra mamá como una heroína que todo lo sabe, que siempre tiene la solución acertada y que de una u otra manera logra siempre regresarnos la tranquilidad. Pero ahora que yo estoy en el rol de madre y no de hija, me doy cuenta que de este lado de la historia la realidad es todo lo contrario.

En mi caso en particular, y seguro muchas madres de bebés se relacionarán con esta situación, los peores momentos con mis hijos pasan cuando se enferman (¡y de paso se enferman por lo general los dos al mismo tiempo!).  Sientes que los días y las noches son interminables al verlos llorar incansablemente, hacer berrinche porque sí y porque no también, y sentirlos incomodos hasta en tus propios brazos. Cualquiera, y me sumo a esa lista, pierde la calma en momentos así.  Lo importante, sin embargo, es darte cuenta y aceptar que estás perdiendo el control para que puedas corregir tu abordaje a este momento de caos que de alguna manera debes aguantar y resolver.

Una semana mis bebes se enfermaron de un virus estomacal. Esto encima de que nos estábamos cambiando de casa para pasar una temporada en México y se sentían incómodos y extraños en el entorno nuevo, lo que hacía que ya estuvieran de por sí muy irritables. De veras que hago todo para que se adapten y estén felices, mi prioridad es ayudarlos para que no se sientan mal y estén calmados, pero… entre gritos y llantos ¿cómo no pierdes el control?

Les confieso que tuve mis momentos en que casi perdía la partida, pero luego retomaba con la conciencia correcta y ponía en práctica estas herramientas espirituales que me han servido mucho. Aquí las comparto con ustedes:

1. Piensa que en esos momentos lo que tus hijos más necesitan es amor.

2. El llanto en los niños es una de sus maneras de comunicación, en el caso de los bebés es su única manera. Ellos solo están tratando de explicarte un malestar que ni ellos entienden por qué lo sienten.

3. Toma estas situaciones como pruebas para aprender a manejar tu autocontrol. Esta es una lección que podrás aplicar para cualquier situación que te saque de tus casillas. Respira, aísla en tu mente el ruido y la euforia que no te dejan pensar claramente, y aprende a sentir a tus hijos y a comunicarte con ellos de una manera más profunda.

4.Desarrolla tu intuición y permite ese espacio para que El Creador te dé la claridad de resolver. Lo haces de una manera tan simple como decir: “Dios Ayúdame a ayudar a mis hijos, ¿que hago?”

5. Ten la certeza de que la situación es temporal y que eventualmente todo estará bien.

Siempre ten presente que como mujeres somos seres de luz. Nuestros recursos internos son más poderosos de lo que nos imaginamos, la clave es escuchar y no descartar la información recibida y seguirla. Muchas veces hacemos oídos sordos a esa voz interior que amorosamente nos da la solución. La intuición viene de la fe, de darle espacio al Creador para que se manifieste. Cuando creemos en esto y reconocemos nuestro poder interno, obtendremos el valor necesario para enfrentarnos con lo que sea que tengamos ante nosotros. Con la ayuda de Dios los gigantes se hacen pequeños y es ahí cuando estas pruebas se convierten en maravillosas conquistas que provocan un avance espiritual, y todo por una situación que antes veíamos como insostenible y hoy nos lleva a ser mejores madres, esposas, amigas, hermanas, etc. Ten siempre una actitud positiva que te ayude a ver que todo lo que sucede es para bien.

Espero que mi experiencia te logre inspirar un  poco más. ¡También quiero conocer tus vivencias! Compártemelas y déjame tus comentarios aquí o en mis redes (Twitter, Facebook, Instagram) con el hashtag #ElBlogDeMaritzaRodríguez.

¡Hasta la próxima y te dejo un gran beso!

Categorías: hijos madre espiritual