Browsing Tag

AMOR

¿La distancia es tu enemigo???

 

Quise tocar este tema porque aparte de estar viviendo una vez más la distancia entre mi esposo y yo, creo que todos en algún momento hemos pasado por un periodo así.

Y cuando hablo de distancia no quiero decir que esté mal con él, no. Lo digo porque, como sabrán, estoy en Israel y él en casa y lo que me lleva hoy a estar lejos son mis estudios y no por trabajo como fueron las ocasiones anteriores.

Siempre cuando una pareja se tiene que alejar por motivos de trabajo o estudio pensamos que la relación puede sufrir algún tipo de quiebre o podría ser el principio del fin o en algunos casos pensamos que la distancia es mala para la relación.

El estar cerca a una persona, saber qué está haciendo, nos hace sentir que nos da seguridad, que todo está funcionando bien, porque nosotros tenemos el control y estamos al acecho de que un tercero no intervenga o que tu pareja no se te pierda, crees que así funciona porque todo eso lo puedes hacer teniéndola cerca, pero a veces teniéndola cerca no la puedes controlar, ahora te imaginas, ¿si estás lejos en ciudades o países diferentes?

Por eso una de las cosas que aprendí es amar en libertad, no que la persona haga lo que quiera y tú también sin reclamos. ¡No!,  porque eso es no tener responsabilidad. Amar en libertad es ser uno mismo, valorarte, respetar tu individualidad como ser humano y permitirle a tu pareja desarrollarse independientemente, amar sin egoísmo, sin miedo.

El amor, la llama, el vigor, el fuego de una relación no depende de la distancia o la cercanía.

Las parejas pueden estar cerca todo el tiempo y a la misma vez estar más distantes que los que están físicamente separados. La unión, el ser pareja, el equipo, es algo que se construye y es inquebrantable aún en la distancia.

El apoyo que te brinde tu pareja o tú a ella es lo más fuerte y hermoso que pueda existir en una relación, porque, aunque el periodo de distancia sea causado por uno de los dos, este lo realiza desde donde este como si lo estuviera haciendo por su pareja. Eso es unidad, aunque el proceso o la oportunidad de la distancia sea del otro. al final es para los dos, y siempre uno está acompañado.  El superar tiempo y distancia te lleva a otro nivel.

Cada cosa que hagas por ti y por tu pareja siempre es para el bien común, llevando contigo la confianza, el respeto y la certeza.

El apoyo desde el amor, el acompañamiento desde la distancia, la apreciación desde la confianza, la admiración por tu valentía de sacrificio al no estar juntos, por la misión que estás cumpliendo, eso hace que estén juntos en el proceso y no sientan que están lejos y maravillosamente eso se transforma en que juntos hicieron de esa experiencia algo para y por la pareja.

La distancia no es tu enemigo: eres tú mismo cuando no le permites al amor, a la certeza, a la luz entrar en tu relación. Dios nos regala las oportunidades, las parejas, el libre albedrío para elegir lo que nuestras almas deben vivir.

Si tienes algo que preguntarme o algún comentario que compartir, puedes hacerlo usando el hashtag:

#ElBlogdeMatitzaRodriguez
¡Las quiero y hasta la próxima!!!!
Maritza

Categorías: Blog

El cansancio

¿Creo que todas hemos experimentado esto no?

¿Quién no ha tenido un día duro de mucho stress, al punto de no poder dormir por el cansancio?

Les cuento que hasta ahora me doy cuenta que el cansancio no solamente es un asunto físico, sino también un asunto mental y espiritual. 

Antes si yo estaba cansada, descargaba esa energía malhumorada, quejándome o desconectándome del mundo y encerrándome en mi casa, acostada durmiendo o viendo televisión o en algunas ocasiones yendo a un spa.

Ahora como madre esa palabra ni la menciono, no porque quiera negar mi realidad, sino para no conectarme con esa energía, el cansancio duele, se siente y aunque es inevitable sé que se puede controlar, sin borrarte del mundo, ni convertirte en un monstruo amargado y lo más chistoso es que pareciera que el cansancio no tuviera salida de emergencia y que el show debe continuar porque sabes que tienes que sacar la energía extra para transformar lo que genera el cansancio (molestia, dolor, etc), la pregunta es ¿Cómo?, si estás agotada sin poder descansar y lo peor que no hay nadie que haga tu trabajo mientras te repones y que de ti dependen tus hijos, ¿cómo los dejas para que se atiendan solos? ¿te vas al spa? No, no puedes.

Eso obviamente te carga y te llena de impotencia, sientes que estás sola, víctima, esclava y para rematar llega tu marido esperando que también lo atiendas y ¿quién te atiende? ¿Quién te comprende?, ¿quién te reemplaza?

¿Cómo continuar en el amor, en la plenitud y cuando ya no cuentas con energía física??? 

Esto a mí me funciona y se los comparto:

– Pensar que no se trata de mí sino de ellos, que ellos me necesitan bien, en armonía, en el amor y feliz. 

– Saber que estoy viviendo el sueño que tanto pedí y que es una bendición compartir momentos que no volverán. 

– No sentirme vacía cuando voy a la cama, al contrario, sentir que cada acción física que hice en el día siempre tuvo una intención amorosa y constructiva. 

– Que las horas que duermo son las necesarias para descansar y el Creador se encargará de recargarme. 

– Tener la certeza que la magia llegará de manos del creador, el solo soltar y saber que yo hago una parte y Él el resto, me hace sentir revitalizada con ganas de continuar en el amor, en el compartir, creando la armonía de mi hogar con mis hijos y mi esposo. 

– Sabiendo que todo lo que hago, lo hago como una gran socia del Creador desde el amor y no desde la obligación y así me recargo más de energía, no solo física sino emocional y espiritual para seguir en balance y feliz para conmigo y los demás. 

– Recuerda: el cansancio, la frustración, el dolor, la molestia, pasan a un segundo plano cuando estás conectada con el creador, con su luz y con su fuente inagotable de amor. 

Hasta la próxima, amigas!!!

Si tienes algo que preguntarme o algún comentario que compartir puedes hacerlo usando el hashtag:

#ElBlogdeMaritzaRodriguez

Besos,
Maritza.

Categorías: Blog

Niños Difíciles o Padres Cansados

“No existe niño difícil, lo difícil es ser niño en este mundo de gente cansada,
ocupada, sin paciencia y con prisa”

Está frase de reflexión me inspiro para el tema que toqué en mi canal de YouTube “Con M de Mujer by Maritza” y quise escribir de ello nuevamente aquí en mi blog, porque considero que es un tema sumamente vital para nuestro crecimiento como madres.

Estamos en unos tiempos donde nuestros días corren muy rápido, andamos de prisa y siempre nos quejamos del tiempo y en ese corre-corre nuestros hijos sufren las consecuencias.

Siempre soñamos con casarnos, tener hijos, verlos crecer, que nos den nietos y en nuestras mentes siempre pasan cosas bonitas y positivas, vemos la maternidad como ese futuro perfecto que nos va a llenar de satisfacción, amor y felicidad; pero una vez empezamos a vivir la realidad vemos a ese sueño como un gran problema, y de repente los hijos comienzan a ser la razón por la que no tenemos tiempo y como resultado nos convertimos en madres frustradas, estresadas, sin paciencia, quejándonos porque perdimos nuestro tiempo y espacio y lo peor es que el delivery que le damos a nuestros hijos está lleno de toda esa energía.

Los padres vivimos ocupados en nuestros trabajos y obligaciones ya sea en casa o en la oficina y al estar atareados todo el día tenemos nuestra energía baja cuando ellos quieren compartir o jugar con nosotros, entonces recurrimos al iPad o los enviamos donde los abuelos o le pedimos a la niñera que juegue con ellos, porque estamos cansados después de un día largo y lo único que queremos es descansar y agrégale también que a veces estamos tan estresados y la paciencia no es de nuestros mejores aliados.

Pongámonos un momento en su lugar, ellos saben que salimos a trabajar y lo más hermoso es que ellos lo aprecian, porque saben que eso lo estamos haciendo por ellos, no olvidemos que también fuimos niños y lo que más queríamos era jugar con nuestros padres o pasar tiempo con ellos, no perdamos ese niño interior que todos llevamos dentro, tomémonos un tiempo para respirar y sacar esa milla extra de la que siempre hablo.

Démosle a nuestros hijos el tiempo que ellos nos pidan, no como un sacrificio, sino como la oportunidad de compartir, de aprender, de enseñar, de vivir esas cosas inimaginables que tienen ellos para darnos, de disfrutar hasta las cosas más simples que con amor se convierten en importantes. El cariño, el amor que les demos en esta etapa cuando ellos desean estar con nosotros va hacer la gasolina emocional que les va a durar toda la vida.

Las invito entonces a ser conscientes de que nuestros hijos ansían y necesitan pasar tiempo con nosotras. Asegurémonos de que la madre que encuentren al llegar en la noche no sea una madre cansada, irritable y sin tiempo para dedicarles. Preocupémonos más por vivir experiencias con ellos, y no tanto en ponerles reglas, límites o estándares de comportamiento. La educación en casa es importante, sí. Pero no más que la conexión que podemos crear con nuestros hijos cuando invertimos nuestro tiempo en ellos con paciencia, una sonrisa e infinito amor.

Hasta la próxima, amigas!
#ElBlogDeMaritzaRodríguez

Categorías: Blog

El Amor

¿Qué es el amor?

Es un sentimiento. Es una elección. Es un estado.

Parece que nunca nos planteamos la pregunta, lo dejamos como algo que tenemos. Simplemente lo sentimos. Y no podemos no sentirlo nunca, si no lo recibimos, o lo damos, o lo encontramos. Entonces, ¿Qué es el amor? ¿Quién nos enseña? ¿Quién nos habla del amor?

Solo lo desciframos y tenemos una versión de él, dependiendo de como lo percibimos.. lo observamos, lo sentimos, o lo experimentamos.

Si el amor es amor, y el amor es Uno, ¿por qué unos lo ven o lo sienten de diferentes formas?

Amar es simple. Amar es un sentimiento, no una razón.

Me pregunto: ¿por qué algo tan importante es lo que menos nos enseñan? Nos enseñan a dividir, a clasificar, a juzgar. Odio es separación.  Amor es Unidad. Se han preguntado ¿cómo se enseña El Amor?

Si el amor es un sentimiento se aprende con el ejemplo. Si todos aprendiéramos a amar, sentiríamos el amor del otro. Sentiríamos unidad. En esa Unidad nadie haría, diría, pensaría algo que lastime o hiera al otro, porque esto nos desconecta, nos separa. Todos deberíamos inspirar el sentimiento del amor en uno y en el otro; a través del ejemplo.

¿Por qué olvidamos amar tan rápido? ¿Por qué nos desconectamos?

El Amor es incondicional, una vez le pongas condiciones, te desconectas.

El amor jamas cambia de forma. El Amor no tiene forma, el amor va mas allá de la forma. ¿Por qué podemos en un segundo amar y en el otro odiar?

El amor es simple. Es una decisión. Es una conexión.

El amor es incondicional, no tiene agenda. No tiene clasificación ni juicio.

El amor simplemente es.

Categorías: Blog

Los 5 momentos más tiernos con mis bebés

¡Mencionar solamente cinco quedaría corta porque son muchos!

El constante contacto que tengo con los niños al verlos sonreír, curiosear, gatear, caminar… esta atención es lo que a ellos les da la seguridad para seguir con su desarrollo, no sólo en la parte física, sino también en la parte espiritual. Constantemente me ocupo de darles las herramientas correctas para sus almas.

Amo ser mamá. Es una etapa en la que estoy descubriendo parte de mi carácter, crezco y me corrijo constantemente.

Ellos me permiten ser más bondadosa, paciente, organizada y amorosa. El poder crear los momentos tiernos es realmente una gran oportunidad para conectar con ellos.

  • Uno de los momentos que más esperé para poderlo cumplir me duró muy poco, quería amamantar hasta que ellos tuvieran 2 años, pero lamentablemente sólo produje leche un mes y una semana, pero ese poco tiempo fue muy especial porque el poder sentir que estaban pegaditos a mí, que mi cuerpo les podía alimentar fue algo mágico, una gran bendición y una gran experiencia en mi vida.
  • ¡El baño es sin lugar a dudas uno de nuestros mejores momentos! Les encanta el agua, juegan con ella, patalean, gozan mientras yo les canto, les doy masajitos mientras ellos ríen y juegan. Es muy divertido para los tres.
  • ¡Otro de los momentos que más gocé fue verlos gatear y gatear con ellos! Se emocionaban, gritaban, hablaban entre ellos (aunque sólo ellos se entendían), se ayudaban y apoyaban. Era increíble. Cuando uno se quedaba atrás el otro lo esperaba y lo motivaba a continuar.
  • -Cuando juegan con su papá es maravilloso: a Yehuda le encanta la barba de su papá y Akiva hace ruidos con su boca mientras Joshua se la va tapando con ritmo… es el “juego del Indio” como le llamamos. Además de ver cómo lo recibían a él cuando llegaba del trabajo, era un sueño porque me los imaginé siempre así: salir gateando al mismo tiempo para recibir a su papá.
  • Es hermoso poder sorprenderlos cuando ellos se abrazan, se miran, se ríen, se muerden, ver ese vínculo, esa conexión de mellizos que realmente existe. El saber que ellos son bendecidos por venir con un hermano que será su cómplice para toda la vida.

Sé que mas adelante vendrán más momentos tiernos con mis hijos, ya viví una primera etapa con ellos como bebés, cuando ya hablen, corran, manejen su primera bicicleta o lancen su primera pelota, viviré otros momentos pero con el mismo amor como cuando eran bebés, son y serán muchas experiencias, sólo quiero que el creador me dé toda su luz para estar siempre ahí cuando más me necesiten

Categorías: Blog

La mala idea del príncipe azul

Hace unos días tuve una conversación con una amiga en la que me comentaba lo decepcionada que estaba con ella misma por haber elegido como esposo a un hombre que, aunque de afuera pareciera un buen partido, en el día a día no era el tipo de hombre con el que ella había soñado estar casada. Pasé dos horas sentada escuchado sus quejas de cómo su esposo hacia cosas que la sacaban de quicio o simplemente no hacia las cosas, ni tenia detalles que para ella eran primordiales.

Salí de aquel café pensando en que a pesar de que me hubiera gustado ponerme del lado de mi amiga y ofrecerle un hombro en el cual pudiera desahogarse, en realidad me era muy fácil ver que el 50% de la responsabilidad de que su relación no fuera como la soñó, era suya! Ella esperaba que su esposo fuera este hombre que cumpliera a cabalidad con la lista de atributos físicos y emocionales que ella había ido creando en su mente desde joven, de manera que esto lo hiciera el hombre ideal para ella y el calificado para hacerla feliz.

¿Logran identificar lo absurdo de esa última frase?

Me atrevo a decir que todas en algún momento de nuestras vidas hemos llegado a poner nuestra felicidad en el hecho de encontrar a ese príncipe azul que por obra y gracia celestial va a saber hacer, decir y actuar exactamente como lo soñamos. Tampoco pedimos tanto, ¿verdad? Simplemente un hombre dulce, cariñoso, amoroso con su familia y la nuestra, un ejemplo a seguir para nuestros hijos, responsable, trabajador, educado, inteligente, honesto, buen amigo y buen amante, que nos haga reír, que con detalles nos haga sentir la mujer más importante de su vida, que le gusten las mismas cosas que a nosotras, que no quiera andar de fiesta en fiesta con sus amigos, que nos ayude con las responsabilidades del hogar, y que sobre todas las cosas nos sea fiel hoy y siempre.

Y aunque igual que ustedes tuve esa lista memorizada en mi mente por años, me temo decirles que esa es exactamente la raíz del problema de no tener a nuestro lado el hombre que soñamos. Esperamos que nuestra pareja sea un modelo que se ajuste a nosotras, a lo que consideramos que es el ideal de un hombre. Como cuando vamos a una tienda en busca de unos zapatos y esperamos encontrarlos exactamente como los queremos.

Desde niñas nos enseñan a ser como nuestros padres esperan que seamos. Es la mentalidad con la que crecemos, la semilla que nos siembran que hace que ya mayores apliquemos la misma metodología con las personas que conocemos o con las que decidimos compartir nuestras vidas. Ellas deben ser como nosotros queremos que sean. Desde el primer día medimos y señalamos, así sea para nosotras mismas, lo que nos gusta y en especial lo que no nos gusta de aquellas personas. Pero si nos detuviéramos a pensar que esas personas son seres que también están en un proceso de crecimiento y evolución, que tienen una labor en esta vida que va más allá de llenar nuestras expectativas, y que nosotras como sus compañeras de vida podemos aportarles de una manera incalculable a su trabajo interior, tendríamos el poder de convertirnos en su verdadera “otra mitad” en lugar de convertirnos en las juezas que les dictaminan cómo y cuándo hacer las cosas.

Si en lugar de criticar que el hombre con el que estamos no tenga todas las cualidades que esperamos encontrar, nos preocupáramos por conocerlo mejor, por descubrir cómo es realmente, con qué sueña, qué espera de la vida y cómo pueden construir desde mundos individuales un universo en conjunto, la relación se convertiría en un trabajo mutuo y no en una espera o reclamo constante para que él sea lo que esperamos. No intentaríamos construir una relación en base a nuestras necesidades, miedos y carencias en donde es el hombre el responsable de saciarlos para que podamos ser verdaderamente felices (y de paso usemos esto como medida cuánto en realidad nos quiere), sino que nos esforzaríamos por construir una relación partiendo del compromiso mutuo de crear algo en conjunto, esperando que llegue a convertirse en algo aún más grande que la suma de sus partes individuales. Una relación en la cual ambos puedan apoyarse, retroalimentarse, sentirse seguros y con la certeza de que ambas partes logran mucho más juntos que separados.

Los cuentos de princesas nos dieron el mal ejemplo de que el príncipe es perfecto, siempre llega a salvarnos en el momento preciso, sabe siempre qué decir, usualmente nos sorprende con flores y mataría hasta al dragón más terrorífico por nosotras aún antes de que le demos el primer beso. Pero al crecer nos damos cuenta que la realidad es otra. Despertamos en un mundo en el que el príncipe es un ser humano con dudas, miedos, inseguridades, cambios de temperamento y hasta sueños propios, es decir, con la misma cantidad de defectos y virtudes que nosotras. Y en lugar de adoptar la postura salvadora que esperamos de ese príncipe para construir una relación de crecimiento mutuo, inconscientemente decidimos jugar el papel de princesa en peligro, en espera de ser rescatada por su príncipe para poder ser feliz por el resto de su vida. Es así como: al no ver que nuestro príncipe atraviese bosques oscuros ni suba a la torre más alta por vernos felices, nos convertimos en contadoras del corazón, administrando lo que damos en base a lo que recibimos. Y cuando lo que esperamos recibir es mucho más de lo que nos ofrecen nos aseguramos de quejarnos y dejárselos saber, lo cual raras ocasiones termina en “…y fueron felices para siempre”.

Partiendo entonces de esa fuente que somos, como mujeres de amor y luz infinita, las invito a ver sus relaciones como espacios compartidos donde cada uno tiene la misma responsabilidad con el otro. Son más que un “yo quiero” o “yo necesito” caprichoso y unilateral del cual esperamos obtener algo. Pensemos que nuestros príncipes también necesitan en momentos que sus princesas los rescaten. Y que, a medida que fomentemos un ambiente equilibrado en nuestras relaciones, construiremos un “nosotros” constante y sólido que tendrá más oportunidad de ser para siempre.

¡Hasta la próxima, queridas amigas!
#ElBlogDeMaritzaRodriguez

Categorías: Blog