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EL PODER DEL AMOR FAMILIAR

Ayer estuve en el cine y vi una película que por cierto se las recomiendo “Un saco de canicas” y realmente me sorprendió y me impacto mucho, no les quiero contar la película porque se las hecho a perder, pero si les quiero compartir que salí de allí con un nudo en la garganta y al llegar a casa lo que hice fue abrazar a mi esposo y llorar como por 10 minutos, porque sencillamente toco mi corazón y me hizo ver lo bendecida que soy al apreciar diariamente al esposo que tengo, a los hijos que el creador nos regaló y lo lindo que hemos trabajado juntos en el hogar y la relación hermosa que estamos creando en el amor con nuestros hijos.

Recordé, no corrijo, volví a reiterar que el arma más poderosa que te pueden regalar tus padres es la unión en el amor, el vínculo que puedas crear con ellos es la vitamina, la fuerza, el poder para poder superar todo.

Yo he vivido la mitad de mi vida lejos de mi familia, de mis padres y mis hermanos, como todos saben por mi trabajo de actriz, uno es más gitano que los gitanos, pero así es y aunque la distancia ha sido fuerte, más fuerte ha sido el amor con que nos conectamos, yo no sería tan barraca, con se dice en Colombia si no fuera por todo lo que en mi casa se me dio, el amor, la unidad en el amor.

Mis padres lograron crear un vínculo de amor, de unión, de respeto, admiración y respaldo, de cuidado entre todos.

Siempre escuchamos esto que la familia es lo más importante, que es el núcleo de la sociedad, pero ya no le damos la importancia, ni el valor correspondiente, vivimos en una individualidad cada quien buscando su beneficio y dejando todo sin importancia, sin ningún valor.

Vemos ahora muchos divorcios, familias disfuncionales, desapegos fuertes, odios entre hermanos, entre padres, venganzas, es fácil botar o regalar algo que no nos ha costado o que no tiene valor y creo que se ha perdido mucho, cuando deberíamos ganar tanto, pensemos que el esfuerzo, el trabajo por construir una familia, un hogar, traer al mundo hijos, es la oportunidad para conocer el amor y trabajar por el amor, salirnos de nosotros mismos, crecer, madurar, expandirnos, refinar nuestro carácter, cambiar el mundo, crear puentes de amor, ser más sensibles al prójimo, convertirnos en seres más bondadosos, pacientes, compasivos, mejorar generaciones, potencializar la autoestima del otro, vivir felices y dejar ser felices a los demás

Crean en la familia, en el amor, en la certeza de una Luz suprema, en aportar para que ganemos más y crear un mundo con más sensibilidad y unidad.

¡Feliz día todos los días!!!

¡A los papas, a las mamas y a la familia!

¡Hasta la próxima, amigas!!!

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#ElBlogdeMaritzaRodriguez
Besos,
Maritza.

Categorías: Blog

Maritza Rodríguez no podía cortarles el cabello a sus gemelos hasta los tres años, ¿por qué?

Maritza Rodríguez ha sido objeto de críticas a través de las redes sociales por el largo cabello que lucían hasta hace pocos días sus gemelos Akiva y Yehuda, que nacieron en abril de 2014. “No entiendo por qué peina a sus hijos como niñas”, le llegó a reprochar una de sus seguidoras. Sin embargo, el hecho de que la actriz no le haya cortado el pelo a sus retoños durante sus tres primeros años de vida tiene una explicación que muchos parecen desconocer.

 

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Maritza Rodríguez no podía cortarles el cabello a sus gemelos hasta los tres años, ¿por qué?

Categorías: prensa

El juego del tiempo

He estado leyendo muchos de sus comentarios y me pareció interesante hablarles esta vez de un tema que parece ser muy recurrente y que además pueden aplicar literalmente a diario. Muchas veces me preguntan: Maritza, ¿cómo haces para que te alcance el tiempo para ser madre, esposa, actriz y dedicarle además tiempo a las cosas que para ti son importantes como mujer?

Y la respuesta es sencilla: ¡tengo una varita mágica! ¡En serio!!! Y ya luego les explico cómo la uso.

Empecemos por la pregunta como tal. Si analizan el origen de la pregunta y el contexto, podrán darse cuenta que viene ya premeditada desde una mentalidad en la cual el tiempo usualmente no alcanza para todo lo que debemos y queremos hacer. Esta es lamentablemente una idea aprendida y más las mujeres que nos vemos día a día sacrificando unas cosas por otras por querer “cumplir” con lo que se espera de nosotras, o peor aún, lo que esperamos de nosotras mismas.

Está en nuestra naturaleza de mujer querer hacer y ser todo para todos los que nos rodean y amamos. Y para lograrlo nos exigimos al máximo y nos medimos con estándares altísimos y muchas veces absurdos, en donde si no somos mujeres maravilla o no nos lo reconocen nos sentimos menos o incapaces de alcanzar ese ideal de mujer perfecta que tenemos en nuestra cabeza y con el que competimos a diario. Esto hace que nos mantengamos en un estado mental constante de carencia y de culpa, corriendo interminable contra el tiempo donde nunca experimentamos una satisfacción plena. Así pues, nuestras vidas se resumen en un corre corre sin fin, donde no sólo sentimos que no alcanzamos a hacer todo lo que debemos hacer, sino que además nos encontramos sacrificando muchas de las cosas que queremos hacer.

En otras palabras, vivimos con una continua frustración que nos impide apreciar verdaderamente cada instante de nuestros días. Dejamos de disfrutar el momento presente por estar pensando en lo que nos falta hacer, lo que tenemos pendiente o lo que calculamos que no alcanzaremos a hacer. Nuestra mente está en el después de, y no en el ahora, entonces los momentos especiales no suelen llenarnos porque no los vivimos plena e intensamente. Estamos tan envueltas en el afán de hacer todo lo que tenemos en nuestra lista de tareas que no nos detenemos a apreciar lo maravillosas que pueden llegar a ser nuestras vidas y las personas que amamos. Pensamos que nuestros hijos y parejas esperan a una mujer que lo puede hacer todo a la perfección y además dedicarles el máximo tiempo posible, cuando en realidad enriqueceríamos más sus vidas estando en cuerpo y alma presentes en cada momento que pasemos con ellos, por muy corto que parezca. Caemos en el error de permitirle al tiempo que le dedicamos a nuestros hijos o pareja, ser el índice de medición del amor que sentimos por ellos. Puesto así en palabras, ¿creen que es justo? ¡Por supuesto que no!

Hoy en día vemos como algo normal y entendible, el hacer y escuchar comentarios como “Desde que soy madre ya no tengo tiempo para mí, ni las uñas puedo ir a arreglarme, a qué horas?” o “Solíamos vernos muy seguido pero ahora que todas estamos casadas y con hijos, mis amigas y yo ya solo por teléfono nos mantenemos en contacto”, o “La luna de miel de mi marido y yo terminó cuando llegaron los hijos, es que te demandan tanto tiempo!”, o “Vivo con remordimiento de no poder pasar más tiempo con mis hijos pero entre el trabajo y la casa no me alcanza el día para todo”.

¿Les suena familiar?

¿Entonces qué hacemos? ¿Todas tenemos las mismas 24 horas del día, cómo las alargamos? La respuesta es simple: las desaparecemos. Eso es exactamente lo que hago con la varita mágica que les mencioné. Desarmo el esquema de tiempo en mi cabeza, y me concientizo de que cinco minutos vividos intensamente son más enriquecedores que un día entero vivido a medias. Vivo conectada a un eterno presente donde el tiempo no determina ni me califica. Y si por alguna razón tengo ciertas cosas que no alcanzo a hacer en el día, no me atormento, elimino de mi mente cualquier pensamiento de culpabilidad y remordimiento por no hacer algo que tenía pendiente, pues mañana será otro día donde seguramente encontraré el momento para hacerlo. Esto acompañado de una flexibilidad a prueba de cualquier eventualidad hacen que en mi realidad siempre tenga tiempo para todo. Esto quiere decir que si las cosas no salen como las planeé, no tengo el más mínimo problema de adaptarme a la situación actual. No permito que nada me saque de mi centro ni de mi estado de equilibrio.

Por ejemplo, si tenía planeado ir a cenar de aniversario y por alguna razón nos retrasamos para salir o no alcancé a comprarle un regalo a mi esposo, no me angustio. Aprovecho la oportunidad de quedarnos en casa para hacer de la noche algo especial y espontáneo sin atormentarme porque no es lo que tenía en mente. Si no vi los primeros pasos de mis hijos no me culpo, encuentro la manera de recompensarlos con toda mi atención y amor cuando los vea. Si no alcancé a hacerme una manicure o a verme con mis amigas no me frustro sintiendo que no tengo tiempo para mí, seguramente en los próximos días encontraré el momento para hacerlo.

Para poder lograr esto es esencial que cambiemos nuestra mentalidad en referencia a la relación que hemos entablado entre el tiempo, el amor y nuestra felicidad.

Cuando logras desaparecer el concepto del tiempo logras amar estando en un entreno presente. Cada instante es una oportunidad para disfrutar al máximo de los que amas, y las circunstancias se van a un segundo plano. La calidad del tiempo que pasas con ellos no está medida por cuan largo puedes estar con ellos, o si todo está a tu alrededor como lo imaginaste. Estás inmersa en ese momento y lo ves como una bendición, un regalo del Creador. Dejas de culpar al tiempo por las cosas que no puedes hacer, porque siempre alcanzas a hacer todo. Hoy o mañana, pero lo logras, sin culparte o reprocharte. Llegas a un estado emocional de agradecimiento y plenitud en el que no hay espacio para la frustración, las quejas o la carencia.

El tiempo no califica lo buena o mala que eres en todos tus roles como mujer y no determina lo feliz y plena que puedas sentirte haciendo mucho o poco.

El amor está fuera del tiempo. ¡Cuando amas estás en un eterno presente, lo único que te mueve es lo feliz que te hace compartir con tus hijos, contigo misma, con tu esposo, tu carrera, no el tiempo, porque das sin medir, nunca acaba lo que das, es como si los días no tuvieran fin, ni las horas sólo sabes que anochece porque se fue el sol, estas conectada con otra realidad!!! Pero cuando estás pensando en el tiempo te desconectas.

Es como un juego tú decides como jugarlo si entras en la limitación del tiempo te vuelves su esclavo y acaba la magia como si bajaras a la cruda realidad de la lógica “de que el tiempo no alcanza para nada”.

Vive en la frecuencia de la inteligencia infinita de la Luz no de la separación que te presenta este mundo físico y lógico.

¡Hasta la próxima, queridas amigas!

#ElBlogDeMaritzaRodriguez

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Creadora de la armonía en tu hogar

Cuando llegan los hijos a tu vida, en un hogar establecido y con armonía, das por hecho que de ahora en adelante por lo único que te debes preocupar es de los nuevos integrantes de la familia. Lo digo porque siempre me dieron consejos de cómo cuidar al bebé más no de como mantener el balance entre mujer y madre.

Por esa razón me pareció muy importante compartirles parte de mi proceso con todo la intención de aportar algo que para mí ha sido muy valioso a las mujeres que se identifican con mi experiencia.

Crear la armonía en tu hogar simplemente está en la emoción que estés dispuesta a manejar conscientemente en la situación que estés viviendo, y esto encierra de manera conjunta lo que significa en términos espirituales lo que es la apreciación, me explico aquí con un ejemplo:

“Cuando estoy atareada entre la responsabilidad de una entrevista, fotos, atender bebés, desvelada, sin poder hacer mi rutina de ejercicios completa, ni poder ir al super a comprar el mercado… Total, un mar de eventos que podrían provocar en mí un caos emocional y frustración si todo no sale en la medida de mis expectativas”.

¡Allí es donde tengo la oportunidad de apreciar y mantener todo en balance! ¿Cómo? Llenándome de infinita felicidad, al saber que estoy siendo bendecida. Porque si Dios esta permitiendo que todo ocurra de manera supuestamente “caótica” es porque tengo la capacidad de manejar todo en armonía, y sentirme más que satisfecha porque estoy administrando mis emociones correctamente y no dejándome llevar por el caos, la angustia y la ira.

Siempre tengo en mente que Él me presenta todo en un orden diferente a como me lo imaginaba y descubro que a veces soy yo la que puede estar bloqueando la energía de la armonía no permitiendo que esta fluya.

Hay momentos de mucho estrés, de actividades y cuidados que una casa y unos bebés requieren y cuando llega la noche y ya acabo el día, cuando los bebés ya están en sus cunitas durmiendo, piensas “¡Ahora sí me voy a la cama a leer, descansar y a dormir!”. Y dices ¡Wowww! ¡Espera! Esto no acaba aquí, falta atender al esposo, y ahí es cuando realmente pides esa milla extra al creador para que tu esposo, que también ha tenido un día muy pesado, reciba de ti al llegar a casa una bella sonrisa y encuentre una mujer feliz, completa y dispuesta a escucharlo, a atenderlo y a compartir un momento para los dos, esto se puede lograr. ¡Créanme!

Con la ayuda del creador que siempre es nuestro mejor aliado.

Esta también es una valiosa oportunidad para apreciar, para dar, para crear un espacio de armonía y paz en tu hogar, porque estás eligiendo salir de tus deseos de hacer restricción y pensar que cada situación que vives depende de ti llevarla a crear más caos o más armonía.

Tu decides en qué frecuencia vibrar, eso es lo lindo de la vida ¡Que siempre podemos escoger!

A pesar de cualquier episodio de congestión siempre estoy dispuesta a dar más y más.

Espero que mi experiencia te logre inspirar un poco más. Seguiremos en contacto y me encanta poder compartir este espacio contigo.

¿Cómo va tu matrimonio? Si no estás casada, ¿Tienes alguna inquietud? ¡Quiero saber!

Puedes preguntarme usando el hashtag #ElBlogdeMaritzaRodríguez

¡Besos!

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