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El temor de ser mamá

Cuando se tocaba el tema de ser madre en reuniones familiares, siempre pensaba que era algo que me iba a ocurrir en algún momento de mi vida, por supuesto en la mente de una virgo eso sería después de realizarme en el campo profesional y luego de tener un hogar establecido para brindarle a mis hijos la estabilidad emocional que se requiere, en fin,  bla-bla-bla, argumentos que formé en mi mente y que me llevaron a tener un orden del cual me convencí que era el correcto en ese momento.

Pero al pasar el tiempo después de haber logrado lo que siempre me dije a mí misma que lograría, llegó el momento de dar el paso de ser madre después de mi orden establecido y no: ¡no fue así! No lograba dar ese paso… Entré en esa duda, en esa disyuntiva, de si tener hijos o no.

¿Por qué caes en esa red de preguntas?  Que si  la edad…, que si tus hijos no serán tus hijos sino tus nietos, que ya no vas a poder hacer lo mismo que hacías antes: viajes, fiestas…, que tu relación va a cambiar, que si no te alcanzará el dinero para su universidad… Total un sin fin de dudas y de caos en tu mente, pronosticando tu peor pesadilla.

Yo fui de esas mujeres que se echan para atrás diciendo que no y luego que sí y me creía mis propios argumentos, como por ejemplo: “que la vida es mejor sin hijos”, “¿y si llego a vieja y estaré sola?, no, no, no entonces sí los tengo” o “que si seré buena mama”,  “o que mi carrera se acabará”…

Todo eso cambió cuando remplacé la famosa pregunta: ¿Quiero ser mamá? por: ¿Para qué quiero ser mamá???

En ese momento mi paso a ser madre  tuvo un propósito real, al darme cuenta que por estar atrapada en lo negativo no estaba escuchando la verdadera voz de mi alma y ahí fue cuando me di cuenta que ¡ser madre no es una decisión de la mente sino del alma!!!

Esta nueva etapa me iba a dar la oportunidad de crecer en mi proceso espiritual, al hacer a un lado mis prioridades, minimizando mi ‘yo’ y así conocer el verdadero amor incondicional del que tanto uno escucha: que dar es realmente recibir.

Entonces lo único que sentía era querer ser madre para darle la oportunidad a unas almas de venir a este mundo para que ellas pudieran hacer su propio trabajo espiritual y en simultánea crecer en el mío.

Hoy día les puedo decir que todo cambio para bien ¡Y eso que esto apenas comienza!!!!

Mi relación de pareja sigue siendo  maravillosa,  a tal punto que siento que ahora es más completa, igual que mi trabajo y en este proceso de cambio siento que estoy en otro nivel de madurez espiritual. Y es maravilloso: todo se transformó en algo mágicamente sustancioso.

Le tememos a los cambios cuando en realidad deberíamos mostrar más emoción porque el nuevo paso nos traerá mas evolución en muestro ser.

Mi consejo de esta experiencia es:

– Descubramos nuestro propio camino escuchando nuestra voz interior.
– Preparémonos para ser madres espirituales, teniendo conexión con la fuente de sabiduría del creador.
– Cambiar la manera del ver el miedo en una oportunidad de evolución.
– Tener certeza que todo estará en armonía.

¿Cómo fue tu experiencia?   ¡Quiero saber!

¡Hasta la próxima, queridas amigas!
#ElBlogdeMaritzaRodriguez

Categorías: Blog

El miedo de ser madre cuando eres madre

En estas épocas cuando la mayoría de las mujeres decidimos ser madres después de los 30 años nos damos cuenta que rompemos uno de los primeros miedos “ser madres”. Pero cuando ya lo somos vivimos en función del mayor Miedo…. ¡¡¡Ejecutar como tal!!!

Es algo muy extraño, porque después de pasar 9 meses con tu bebé en tu vientre y dar a luz deberías sentir que te convertiste en una  mujer con un súper poder, ¡¡¡pero no sé qué pasa que no lo sentimos así!!!

¡¡¡Nos convertimos en un mar de miedos!!

¿No les ha pasado que apenas empieza toda esta nueva aventura de la maternidad sentimos que de repente llega esta lluvia de miedos que nos abruma y pasamos de ser las madres vencedoras a niñas temerosas? Le tememos a cambiar un pañal, a darle de comer al bebé con biberón o leche materna, dudamos al no saber cuánto debe comer el bebé, si de pronto lo acostamos en una posición en la que quizá se ahogue, o si el bebe puede o no dormir solo… ¡miedos, miedos, miedos todo el tiempo! Pocos son los momentos en los que  sentimos seguridad de ejecutar como madres. El resto del tiempo ponemos por encima los consejos de la abuela, la vecina, la amiga o la prima, antes que confiar en nuestro instinto de madres para saber cómo actuar en cualquier momento de esos primeros días de nuestros bebés.

Olvidamos que tenemos conexión directa con nuestros hijos más que cualquier otro miembro de la familia. El miedo nos hace pensar que no podemos comunicarnos con ellos, ¿porque es un concepto o creencia que no ha sido heredada tal vez?

Y es aquí donde todo mi esfuerzo en prepararme como una madre espiritual y ver bajo mi propia experiencia que hay que reconectar con aquel mundo de lo invisible; (así lo llamo yo), porque estamos sincronizados a manejarnos en un mundo físico de problemas y soluciones físicas más no espirituales, dudamos de lo que sentimos e intuimos y pensamos que los demás saben más que nosotros y en este periodo tan hermoso del que todo mundo habla, el de ser madre, para mí se ha vuelto una de las mejores oportunidades para desarrollar mi intuición y empoderamiento como mujer en conexión con el creador, navegando en la certeza, desarrollando ese músculo de la intuición, creando vínculos con mis hijos y rompiendo paradigmas y el más fuerte de estos que es el de “Nadie te enseña a ser mamá”.

Este es uno de los escudos protectores que no sé quién se lo habrá inventado, como para tener la excusa de la equivocación y me disculpan pero en las caídas se aprende y en el proceso se hace el maestro.

Así que las invito a actuar desde el amor, desde los ojos del creador, no del tuyo que siempre se mueve bajo una agenda de prioridades.

Ahora relájate y confía,  logra entrar en una vibración equilibrada que venga desde la calma y el entendimiento, consciente de que a veces ni el bebé sabe cómo manifestar lo que quiere porque está experimentando hambre, sueño o malestares normales por primera vez, de esta manera podremos conectarnos con ellos y ayudar a calmarlos. Si elegimos no dejar abrumarnos por su llanto y en cambio acercarnos con una energía reconfortante de alivio para ellos, se alimentaran de ese ambiente energético que les proporcionemos y todo pronto volverá a la calma.

Nuestro instinto de madres nos dirá exactamente qué hacer, cuánta leche es suficiente o cuándo algo representa un riesgo para ellos.

¿Qué diría tu bebé si hablara?

Querida mamá:

Te pasas nueve meses esperándome y cuando llego no te preocupas en conocerme, sólo quieres tratarme como si fuera un manual al que quieres ponerle reglas, leyes y castigos.

Las mamás están más preocupadas por sus miedos, porque dices que ser mamá es algo que no se aprende. Pero sepan que para eso somos nosotros los bebés que te hacemos ser mamá, si te comunicas con nosotros, no haciendo lo que otros dicen, haremos la voluntad del creador.

A nosotros nunca se nos escucha, jamás nos preguntan.

Lo único que queremos es recibir amor, dulzura, queremos sentir a nuestros padres, nadie nos puede dar ese ingrediente único de amor.

E incluso si somos adoptados, la energía de la madre y el padre adoptivo la necesitamos porque nosotros elegimos quiénes serían nuestros padres.

Todos se preocupan, todos manifiestan sus miedos, pero nadie se conecta con su nuevo ser.

Porque al pasar a ser madre abres un nuevo nivel que no tenías antes, día a día lo desarrollas. Este nivel del que hablo es tan fuerte, tan grande, que aunque no lo estrenes él se manifiesta.

Te amo,

Tu bebé.

Deja el miedo, quita de tu cabeza que ser mamá no se aprende.

¡¡¡Hasta la próxima, amigas!!!

#ElBlogDeMaritzaRodríguez

Categorías: hijos madre madre espiritual

Tiempo vs Maternidad

Cada vez qué hablamos del tiempo lo ponemos en el lugar que más nos conviene, a veces juega el papel del bueno, otras veces del enemigo y en otras oportunidades como el socio silencioso. Pero realmente el tiempo no es nuestro verdugo, somos nosotros, es nuestra conciencia la que le da ese lugar.

Digo esto porque cuando llega la maternidad a tu vida el tiempo juega el papel del gran enemigo, escuchas frases como “el tiempo no te alcanza para nada”, “el tiempo se va tan rápido, disfruta de tus bebés” o “Es cuestión de tiempo”.

Le ponemos tanto énfasis a los límites cuando en verdad deberíamos no darle tanta importancia. Muchos me preguntan ¿cómo le haces para hacer tantas cosas a la vez y con mellizos?  ¡¿Cómo sacas tiempo?!

No es que saque más tiempo o que tenga la fórmula mágica, no, es que me siento bien con lo que hago en el día así no alcance a hacer lo que tenía agendado. No siento culpa, ni me estreso, simplemente acepto que lo que hice fue lo que debí haber hecho y hay un mañana para continuar. Obviamente los compromisos laborales tienen caducidad y hay que hacerlos en el tiempo requerido.

Les confieso que sí, tengo muchas cosas que hacer y no porque sea artista, sino por que soy muy inquieta  y me gusta hacer muchas cosas a la vez, pero ya saben la prioridad de mis quehaceres se la llevan mis bebés, mi esposo y mi trabajo, en cuanto a las otras cosas de la vida van quedando en fila, pero jamás le echo la culpa al tiempo por no realizarlas, solo pienso en lo divertida que es mi vida, en lo especial que es cada momento que vivo, y si no tuviera tantas cosas rodando en simultáneo, con tantos desafíos, de verdad que mi vida si sería muy aburrida.

Mas allá de desgastarme en sacar tiempo, en ganarle al tiempo o pelearme con él, mejor  me ocupo en saber ¿dónde pongo mi energía, mi felicidad de qué depende? ¿De la apreciación o de mi queja? El tiempo para mí es simplemente las manecillas del reloj y no el oponente de mis bendiciones.

Dios nos regala cosas maravillosas, valorémoslas  y no dejemos escapar la continuidad de la abundancia con la queja y la no apreciación de ellas.

Cosas que me funcionan:

-Organizarme según mis prioridades

-Desconectarme de la queja cuando los demás me incitan.

-Pensar que la fuerza del creador acomodará  lo que deje de hacer hoy.

-Pensar en el amor que mis bebés necesitan, no son los ladrones de mi tiempo.

¿Qué tal? ¿Ustedes cómo organizan su tiempo? Cuéntenme en los comentarios o en mi Facebook, Twitter o Instagram con el hashtag #ElBlogDeMaritzaRodríguez, saben que me encanta leerlos.

 ¡Les dejo un beso!

Categorías: hijos madre organización tiempo